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zp el dilema

Hay que reconocerlo. Zapatero resulta enternecedor en sus memorias (El dilema. 600 días de vértigo). Ingenuo, incluso. Creyó que la mayor y más atropellada modificación de la Constitución serviría para aplacar el ansia de sangre de los mercados.

5 de agosto de 2011. La prima de riesgo se ha convertido en la pesadilla que atormenta al presidente. Ronda los 400 puntos (¡rozaría los 700 con Rajoy en julio de 2012!). Empezando por Grecia, los compradores de deuda pública están estrangulando a los países del sur de Europa. Apuestan por una ruptura del euro. Zapatero está convencido de que la situación es insostenible. Habla por teléfono con Jean Claude Trichet, entonces presidente del BCE, quien le adelanta lo que ese mismo día va a enviar por carta, la famosa carta de Trichet. El BCE está dispuesto a intervenir en el mercado secundario y comprar deuda española e italiana a cambio de que España reforme su mercado laboral, limite la negociación colectiva, desenganche las clausulas vinculadas a la inflación… y apruebe una “nueva regla de gasto”.

Literalmente. Punto 2/c: “The introduction of a new spending rule (limiting spending increases in normal times to the trend growth rate of GDP, unless financed by changes to tax legislation) is welcome. It is key that this rule applies in the future to all government subsectors”. (p 251)

En ningún lado pone que el BCE pida/exija/sugiera que se incorpore esa regla de gasto a la Constitución. La idea (¿la ocurrencia?) de acometer con máxima urgencia una reforma constitucional de tal calado fue de Zapatero. El 23 de agosto en el Congreso anunció por sorpresa (ah, cómo se echan de menos aquellos golpes de efecto) la propuesta de reformar la Constitución para introducir la “regla de oro fiscal”. En aquellas fechas se publicó que Zapatero había decidido anunciar  la reforma tan sólo una hora antes del debate.

El presidente se lo había adelantado a Rajoy sin concretar el contenido exacto. Simplemente que estaría inspirada en “la Constitución alemana, que era el referente en esta materia”. ¿Nos hizo la sugerencia Frau Merkel? No lo sabemos, pero Zapatero tiene un interés especial en desmentir la especie de que Europa nos había impuesto la reforma constitucional. Y eso le lleva -no sin cierta polémica- a publicar en su libro la carta de Trichet.

Sí, el mérito es suyo y sólo suyo. Y lo hace muy consciente de que fue “una de las decisiones menos respaldadas y comprendidas del partido”, “la propuesta no entusiasmó a las filas socialistas y a Rubalcaba”, porque restringía “las alternativas” políticas y “las políticas más proclives a instrumentar prestaciones sociales a través del gasto público”.  No iba descaminada la “desafección” socialista con la reforma del 135 pactada con los populares. En los últimos meses, han sentido en sus carnes el coste de aquella reforma. Podemos la ha convertido en prueba incontrovertible de la connivencia entre PSOE y PP.

¿Por qué el empeño de ZP en reformar el 135?

El presidente creía que estábamos a un paso del rescate. “Fue una decisión autónoma, adoptada por razones de fondo y con la motivación política inmediata de asegurar nuestra autonomía, NUESTRA SOBERANÍA”, dice. Entiéndase: de evitar la intervención y el rescate de la economía española. (No sé por qué me viene el recuerdo del general Jaruzelski decretando el estado de sitio para evitar la intervención de los tanques rusos y mantener la “autonomía” polaca).

Con la reforma -sostiene ZP- buscaba fortalecer la CONFIANZA en nuestro país: bonistas, tranquilos, siempre seréis los primeros en cobrar. Así queda inscrito en el 135 reformado “… Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y SU PAGO GOZARÁ DE PRIORIDAD ABSOLUTA”.

“En manos del Gobierno quedaban pocas iniciativas posibles para generar más confianza en el compromiso de nuestro país con su solvencia económica”, añade Zapatero en sus memorias. La reforma del 135 salió adelante con el apoyo prácticamente unánime de la bancada socialista. Y una nueva redacción, por cierto, que lo hace casi tan largo como la Constitución de Estados Unidos.

derogacion135

¿Pero era necesaria la reforma de la Constitución? Veamos los argumentos de Zapatero.

“Con la reforma del artículo 135 -escribe ZP-… no nos obligamos a nada a lo que no nos tengamos que obligar por el hecho de pertenecer al proyecto de la Unión Europea”. Y ahora llega lo mejor: “Es verdad que no era imprescindible –no lo era entonces y sigue sin serlo hoy- consagrar dicho compromiso en la Constitución, pero hacerlo tiene a su favor argumentos que lo respaldan”.

¿Cuáles? Resumo:

-No hay mensaje jurídico más fuerte que el constitucional para infundir confianza

-Al introducir la regla de gasto en la Constitución se obliga al control del déficit a todas las administraciones, también a esas manirrotas comunidades autónomas que tanto preocupaban en Europa.

-Incorporamos a nuestra Constitución la disciplina de la Unión Monetaria

-Y la urgencia estaba justificada porque nos encontrábamos en “un estado de necesidad constitucional” (sic). Era imprescindible si queríamos preservar nuestra soberanía en un momento crítico.

Pero lo mejor viene al final. Después de semejante lío que hurtó el debate democrático y se convirtió en una losa para su partido, Zapatero dice que la reforma “nos dio un importante respiro… pero fue solo un respiro”.

Vamos, que no sirvió de nada.

Fuera por desconocimiento (ay, qué fue de aquellas dos tardes de economía) o carácter, parece que Zapatero entró en pánico en la partida de póquer que se estaba jugando frente a los mercados de bonos y la Europa alemana. Italia, que pasaba por los mismos problemas, no reformó su constitución -aunque, todo hay que decirlo, meses después vivió un golpe de estado palaciego que desalojó al primer ministro Berlusconi.

Momento de recordar la segunda frase más famosa de James Carville, el asesor electoral de Bill Clinton -el mismo que acuño “it´s the economy, stupid”.

“Solía pensar que si existiera la reencarnación”, dijo Carville, “querría volver como presidente, Papa o estrella del béisbol. Pero ahora me gustaría reencarnarme en mercado de bonos: puedes intimidar a todos”. Pues eso, que Zapatero se dejó intimidar.

james carville
James Carville

Pd: El 20 de noviembre el PP ganó las elecciones y se llevó otra decepción. La simple llegada de Rajoy a la Moncloa no restauraba la confianza. Ni las nuevas medidas fiscales, ni la nueva reforma laboral, ni las sucesivas reformas bancarias de Guindos. Simplemente, no nos creían. La prima seguía subiendo y subiendo hasta que en julio de 2012 rozó los 700 puntos. Fue entonces cuando  Draghi pronunció sus famosas palabras: “haré lo que sea necesario para preservar el euro”. En otra entrada de este blog, (La improvisación que salvó el euro) hemos contado el papel que jugó el azar en la decisión más trascendente de la crisis del euro hasta la fecha.

 

DRAGHI DICE QUE NO EXISTEN RIESGOS DEFLACIONISTAS PARA LA ZONA DEL EURO
Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo

Nadie duda de que fueron las palabras mágicas de Draghi en Londres el 26 de julio de 2012 las que marcaron un antes y un después en la batalla del euro: “El BCE hará lo necesario para sostener el euro. Y créanme, eso será suficiente“.

“Una palabra tuya bastará para sanarme”, le soltó Rubalcaba a Rajoy para recordarle quién tenía el mérito de la bajada de nuestra prima de riesgon en una sesión del Congreso abundante, porcierto, en citas bíblicas.  No estaban mal tiradas. Hace tiempo que las palabras y los silencios de los banqueros centrales -los sumos sacerdotes del capitalismo- han adquirido un tono y poder proféticos. En el caso del euro, nunca tan pocas palabras tuvieron tanto impacto. Basta ver la evolución de la prima de riesgo a partir de aquel 26 de julio.

prima de riesgo españa prima de riesgo 2

Pues bien,ahora nos enteramos de que todo fue pura improvisación. Lo cuenta el corresponsal del Financial Times en Bruselas. Ha conseguido 100 páginas de transcripciones de las entrevistas que Timothy Geithner mantuvo con sus asistentes para escribir el libro  Stress Test: Reflections on Financia Crisis. En el libro de Geithner se limita a decir que las palabras de Draghi fueron una improvisación (impromtu). Y sólo por eso me parece que esta historia merece una entrada en un blog que gusta de rastrear el azar en los momentos decisivos de la historia. Ahí va una traducción rápida de la transcripción con los giros y dudas propios del lenguaje oral.

-Geithner: Las cosas se deterioraron de nuevo de manera dramática en el verano y eso es lo que le llevó a [Draghi a] decir en agosto, estas cosas yo no las escribiría, pero el se las sacó de la manga -estaba en Londres en una reunión con un grupo de hedge funds y banqueros. Quedó muy preocupado por cómo apuntaban directamente a Europa, porque en ese momento la comunidad de los hedge funds pensaba que Europa estaba llegando a su final. Recuerdo que me lo contó después, que él estaba simplemente, estaba tan alarmado que decidió añadir esas palabras y así casualmente hizo esas declaraciones como ‘haremos lo necesario’. Ridículo

Entrevistador: ¿Fue simplemente una improvisación?

Geithner: Totalmente impromptu… Fui a ver a Draghi y  Draghi en ese momento no tenía ningún plan. Hizo este tipo de declaración desnuda del tema. Se toparon con ella.”

Geithner
Timothy Geithner, secretario del Tesoro de EEUU (2009-2013)

Tampoco tienen desperdicio sus comentarios sobre la decisiva y catastrófica reunión de Merkel y Sarkozy en Deauville (en la que anunciaron descuentos a los bonistas en las restructuración de la deuda griega), el intento de involucrar a EEUU en el golpe de estado a la italiana contra Berlusconi, sus opinones (amistosas) sobre el ministro alemán de Finanzas Wolfgang Shäuble o la trampa surrealista que le tendieron invitándole a una reunión del Ecofin en Polonia. Lo cuenta todo con más detalles y franqueza que en el libro y un uso generoso de la palabra “fucking”.