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Hay que estar de acuerdo con Íñigo Errejón cuando reivindicaba ayer en el Escorial “la enorme honestidad intelectual de nuestra fuerza política” porque lo que hicieron  Iglesias, el propio Errejón, Irene Montero et al fue autoanalizarse en el diván que les ofrecía un curso veraniego de la Complutense.

Los profesores -metidos a emprendedores políticos de éxito estos dos últimos años- volvieron a vestirse de profesores ejercientes en un laboratorio de ideas que permitía citar sin complejos a Gramsci, su bloque histórico y guerra de posiciones o lanzar palabras como “parlamentarización” o “reflexividad”. La política no suele ser benevolente con los intelectuales, ni en España ni fuera de España; por eso resultaba inesperado que un grupo de politólogos cargados de jerga neomarxista haya tocado la fibra emocional de más de cinco millones de votantes

Y tal vez por eso -por su extraordinario éxito- hablar de sí mismos les encanta. Podemos es una fuerza narcisista como tantos fenómenos contemporáneos; del confesionario de reality televisivo a la explosión del selfie, de Cristiano Ronaldo a Donald Trump, de Snapchat a Instagram…

La terapia de grupo a la que se sometieron dejó más preguntas que respuestas. Todos partían de una hipótesis: el 26-J cierra ciclo y se impone “una ralentización del tiempo político”. Adiós a la aceleración histórica. El resultado electoral clausura la ventana de oportunidad. “La crisis de régimen que ha permitido la anomalía de Podemos se habría cerrado, el desempate del 26-J se habría resuelto más en favor de la Transición que del 15-M”, cree Errejón.

Y ¿ahora qué?

“Ahora toca pasar de partisanos a ejército regular”, apunta Iglesias, “y  nada nos garantiza que vaya a salir bien”. Llama la atención la querencia de los líderes de Podemos por unas metáforas bélicas que hasta ahora provocaban sarpullidos a la izquierda: “blitz”, “guerra relámpago”, “asalto de caballería al poder político”.

“De la guerra de movimientos pasamos a la guerra de posiciones”, continúa Iglesias citando a Gramsci -el italiano toma la metáfora de la I Guerra Mundial cuando los ejércitos pasaron de las grandes maniobras envolventes a quedar fijados durante años en las trincheras.

¿Cómo se resiste y gana en la guerra de posiciones?

Éste es el desafío que “acojona” a Iglesias. “La máquina de combate impresionante en la guerra de movimientos” que ha sido Podemos, puede que no funcione en la grisura y el aburrimiento de las trincheras: “El trabajo parlamentario puede ser maravilloso o el camino hacia el cretinismo político”. ¿Cómo se comportará el ejército regular? “De momento, hay buen rollo, pero no es fácil liderar un espacio compeljísimo con muchas personalidades y muchas culturas políticas”.

El único punto en el que ayer no tuvo dudas Iglesias fue en subrayar su programa socialdemócrata. Lo cual abre (o más bien continúa) otro frente en el flanco derecho de esta guerra de posiciones: la disputa por el lugar en la oposición entre Podemos y el PSOE, “un partido muy fuerte en el sur de España”, a juicio de Iglesias, que no puede evitar su característico desdén: “El Partido Socialista va a ser muy importante, pero no es el partido de los jóvenes, ni es el partido del futuro ni es el partido de la articulación territorial; nada que ver con el rol que jugó los últimos 40 años”.

El problema de Podemos es generar un “bloque histórico” -volvemos al manual de Gramsci-. Traducido por Errejón: ¿cómo puede crearse una nueva hegemonía político-cultural-electoral  que “compren” los sectores más dinámicos de la sociedad al tiempo que vence las reticencias y los miedos de los sectores que quieren ir más despacio hacia el cambio? Para entendernos, algo parecido a lo que consiguió el PSOE en 1982, cuando se ganó hasta el disputado y rural voto del señor Cayo. Complicado cuando no tienes a favor, dice Iglesias, a los principales productores de cultura política que son los medios de comunicación y cuando apenas gestionas instituciones.

Sí, las instituciones. Atención a una frase aún por digerir en Podemos: “Esa idiotez que gritábamos cuando éramos de extrema izquierda, `la lucha está en la calle y no en el Parlamento´ es mentira. Las cosas se cambian desde las instituciones”.

“No queda excluida la posibilidad de que Podemos gobierne en España”, concluye Errejón. “Pero el Podemos que gobierne será otra cosa más predecible, menos sexy, generará menos ilusión entre los sectores más movilizados, pero al mismo tiempo menos incertidumbre entre los sectores más retardatarios al cambio político”

Jerga de politólogo aparte, ¿no suena todo esto al viaje que el PSOE de Felipe González hizo en torno al año 1979?

La generación de Podemos aún busca su propio 1982.

 

 

 

 

 

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Rivera iglesias

“¿Qué esperamos congregados en el foro?
Es a los bárbaros que hoy llegan”.

Esperando a los Bárbaros, Konstantino Kavafis

De todos los argumentos electorales de la larga campaña del 2015, ninguno más evidente que el de la brecha generacional. Si la muerte de Franco supuso una ruptura, las elecciones de 2015 anuncian otra. Sea cual sea el resultado, la generación de Pablo Iglesias y Rivera está aquí para quedarse. El poder se ejerce con complicidad generacional.

En el 75, la juventud nacida en los años 40 desplazó del poder a unos mayores que por edad eran colaboradores voluntarios o involuntarios con el régimen franquista o recordaban los fantasmas de la Guerra Civil. El cartel naif de Felipe ganó al de Carrillo.

Felipe cartel 1977

40 años después, -si permiten la demamogia- aquellos “chicos” del 77 peinan canas y se sientan en consejos de administración. Y ahora, como si los ciclos generacionales siguieran la regla biológica de los 40 (40 años de franquismo, 40 de ETA, 40 años de Transición…), una nueva generación nacida en tiempos constitucionales se dispone a asaltar los corredores del poder.

Dicen que los nuevos “hijos terribles” (Sloterdijk)  se alimentan de la frustración de una generación -la suya- convencida de que va a vivir peor que sus padres. Instalados frente a precarios, insiders frente a outsiders, indignados frente a integrados. Partidas dispersas de jóvenes bárbaros atacan los muros de la ciudadela que cobija al partido de los ancianos. Los sondeos dejan patente la escisión. El Partido Popular es la cuarta fuerza entre los más jóvenes y la primera entre los mayores de 65; Podemos, justo a la inversa.

Sin embargo, al PP le dan muchas probabilidades de ganar las elecciones marcando distancias con los demás.

Voilà. He aquí la paradoja de las elecciones de 2015: la juventud irrumpe en el paisaje político, pero serán los viejos quienes decidan el resultado. Los jóvenes piden paso, los viejos exhiben números. Más de 11 millones de españoles superan los 60 años. La juventud mantiene intacto su prestigio sesentayochista, pero le aplasta el peso de nuestra invertida pirámide poblacional.

pirámide población españa

No es un fenómeno exclusivo de España o de la vieja -más viaja que nunca- Europa. Incluso en un país relativamente joven como Estados Unidos -buenas tasas de natalidad e inmigración-, el cambio demográfico está redefiniendo la clase media:

“La clase media norteamericana” -señalaba recientemente el FT-, “está transformándose por el envejecimiento de la población. Los ciudadanos mayores van a jugar un papel cada vez mayor en la economía a medida que su peso crece en los sectores con ingresos medios y elevados. Los datos del Pew Research Center muestran que los hogares de más de 65 años han sido los que más han mejorado su posición económica en lo que va de siglo y, de hecho, los que más han mejorado desde los años 70”.

Pronto comprobaremos si en España se cumple lo que auguran los sondeos: que el bloque de votantes mayores de 60 se convierte en el más importante de la democracia española y, también hasta qué punto vota como un solo hombre o se dispersa.

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La demografía, como la geografía es el destino. ¿Qué políticas se imponen en una sociedad envejecida? En España, Rajoy ha recortado de todas las partidas importantes de gasto menos de una, la más grande, la partida de las pensiones, más de 110.000 millones de euros. En Alemania, la obsesión con los precios se atribuye al lejano espectro de la hiperinflación en la República de Weimar, pero seguro que también tiene mucho que ver con el miedo de un país de viejos ahorradores: nadie quiere ver cómo la inflación se come el capital que guarda para la jubilación. Reino Unido, Italia, toda Europa, incluso China serán en breve sociedades cada vez más envejecidas. ¿Hacia dónde se inclina la batalla presupuestaria en las sociedades envejecidas? ¿Cuáles son las prioridades? ¿Hay relación entre el déficit y la deuda de un país y la edad de sus votantes?

“…

¿Por qué calles y plazas aprisa se vacían
y todos vuelven a casa compungidos?
Porque se hizo de noche y los bárbaros no llegaron.
Algunos han venido de las fronteras
y contado que los bárbaros no existen.

¿Y qué va a ser de nosotros ahora sin bárbaros?
Esta gente, al fin y al cabo, era una solución”.

Esperando a los bárbaros. El propio Pablo Iglesias recurre al célebre poema de Kavafis en su último libro. Hoy los bárbaros son los jóvenes indignados, son los jóvenes inmigrantes, pero el partido de los ancianos no parece muy dispuesto a abrir las puertas de la fortaleza. El 20-D veremos si se rompen los diques generacionales.

 

 

 

 

 

 

Pablo Iglesias vista alegre
Pablo Iglesias, preparado para asaltar el cielo desde Vistalegre

“El cielo no se toma por consenso sino por asalto”.

La frase -pronunciada en octubre de 2014 en el Palacio de Vistalegre- le sirvió a Pablo Iglesias para rechazar las propuestas de consenso y liderazgo compartido que proponía el sector crítico de Podemos. No era una metáfora casual. La expresión “asaltar los cielos” tiene una larga trayectoria en la retórica marxista. La secretaria de Pasionaria, Irene Falcón, tituló así sus memorias en 1996 -por cierto, escritas a dos manos con Jesús Montero, el ahora secretario general de Podemos en Madrid-; en esas fechas, Javier Rioyo le puso ese título a su excelente documental sobre Ramón Mercader, el asesino de Trotsky; y ahora José Ignacio Torreblanca, profesor de Ciencia Política en la UNED, elige el mismo título para su libro sobre Podemos: Asaltar los cielos. Podemos o la política después de la crisis. Debate, 2015.

En el prólogo nos recuerda que el origen de la expresión hay que buscarlo en la carta de Marx a Ludwig Kugelmann a propósito de la Comuna de París (1871):

“De cualquier manera, la insurrección de París, incluso en el caso de ser aplastada por los lobos, los cerdos y los viles perros de la vieja sociedad, constituye la proeza más heroica de nuestro partido desde la época de la insurrección de junio. Comparese a estos parisienses, prestos a asaltar el cielo (diesen Himmelsstürmern von Paris), con los siervos del cielo del sacro Imperio romano germánico-prusiano, con sus mascaradas antediluvianas, que huelen a cuartel, a iglesia, a junkers y, sobre todo, a filisteísmo”.

Marx a su vez la habría tomado del Romanticismo alemán. De Hölderlin y su Hyperion (Libro I, capt 14):

“¡Pero cálmate, corazón! ¡Estás desperdiciando tus últimas fuerzas! ¿Tus últimas fuerzas? ¿Y tú, tú quieres asaltar los cielos? (und du, du wilst den Himmel stürmen?)”

Lenin la volvió a utilizar en su prefacio a la edición rusa de las cartas de Marx a Kugelmann como reproche a los intelectuales rusos que no supieron ver en la revolución de 1905 una oportunidad histórica porque, según ellos, no se daban las “condiciones objetivas” descritas por Marx.

“Como veremos a lo largo de este libro -señala Torreblanca- la identificación de Pablo Iglesias con esta recomendación de Lenin de aprovechar, con inteligencia y audacia, las circunstancias existente es recurrente, ya que en sus escritos, discursos e intervenciones se encuentran numerosas referencias tanto a la audacia de Lenin como al anquilosamiento de sus colegas de Izquierda Unida, incapaces de soñar y, por tanto, incapaces de aprovechar las circunstancias favorables al cambio que según él se estaban dando en España en estos momentos”.

En 200 páginas, el profesor Torreblanca recorre los orígenes intelectuales, las experiencias y la estrategia de lucha y comunicación de los fundadores de Podemos y conjuga las claves para entender su exitosa irrupción en el contexto de la crisis económica, social, política y moral de España. He hablado con él para este vídeo de Noticias Cuatro sobre Podemos y tambiñen sobre la caída que ahora sufre en las encuestas mientras se dispara el nuevo fenómeno de moda, los Ciudadanos de Albert Rivera. Naturalmente, el interés de Asaltar los cielos excede con mucho lo que cabe un vídeo de informativos. Ahí van algunas  observaciones interesantes.

Torreblanca asaltar los cielos
El politólogo José Ignacio Torreblanca, autor de “Asaltar los cielos”

Tomar las colinas

“Podemos es el fenómeno más importante acaecido en la política española en los últimos treinta años”. Cierto. Por sus consecuencias en el sistema de partidos y por una aparente contradicción demoscópica: ¿cómo es posible que los españoles, que se ubican mayoritariamente en el centro, están dispuestos a votar como primera fuerza política a un partido montado hace cuatro días por profesores neomarxistas, al que esos mismos electores situan a la izquierda de Izquierda Unida?

No es nada extraño, dice Torreblanca, porque la crisis está tranformando en toda Europa la política tradicional con sus viejos anclajes partidistas. Cita un premonitorio artículo de la socióloga Belen Barreiro del que ya hablamos en su tiempo en este vídeo de Noticias Cuatro. Crisis, desigualdad, corrupción… La ciudadanía une la línea de puntos de tres elementos que estaban desagregados: “Lo que la corrupción hace es permitir a la gente establecer un vínculo directo de responsabilidad entre su mala situación económica, la mala situación del país y la actuación corrupta de los políticos”. Traducido al lenguaje que se puede oír en un taxi: “estos mangantes nos están arruinando mientras ellos siguen bien calentitos”. Con este estado de ánimo, el concepto de “casta” entra solo.

“Las palabras son como colinas en el campo de batalla”, suele decir Íñigo Errejón y recoge Torreblanca. “Si las dominas, tienes ganada la mitad de la guerra”. “El secreto de Podemos no es otro que haber sabido conectar con el estado de ánimo de la gente… Podemos es, antes que nada, el partido de los indignados. Pero ahí no queda todo; en política, tan importante es lo que se dice sobre algo como la capacidad de capturar la agenda política y mediática y lograr que ésta se articule en torno a los temas en los que cada actor es fuerte”. El programa importa menos que las emociones.

De Marx a Mas

Crisis, desigualdad, corrupción… “No hacía falta ser marxista para ver que en España existían desde hace tiempo las condiciones objetivas para la aparición de un fenómeno” como Podemos. Aprenden de Marx y de Mas. Aunque ahora el independentismo catalán vea la formación de Iglesias como un caballo de Troya del españolismo, no deja de ser interesante el parecido que apunta Torreblanca entre ambos movimientos. Los dos ven la crisis como una oportunidad para reconfigurar la agenda política y transformarla en relato victimista. Cataluña frente a España. El pueblo, la “gente decente”, frente a la élite, la “casta”.  Ambos cabalgan sobre la emoción y hacen una oferta ilusionante a una ciudadana que no encuentra respuestas en la oferta tradicional de los partidos tradicionales.

La inspiración italiana

Hablamos mucho de Venezuela, pero Italia es una referencia fundamental y no sólo porque Beppe Grillo fuera el primero que en sus inflamados discursos popularizó el término “casta” -tomado del libro de dos periodistas sobre la clase política italiana. La tesis doctoral de Pablo Iglesias, leída en 2008, se titula Multitud y acción colectiva posnacional. Un estudio comparado de los desobedientes: de Italia a Madrid (2000-2005). “Las estrategias movilizadoras y discursivas del movimiento italiano antiglobalización Tute Bianche constituye uno de los objetos de estudio centrales de la tesis de Iglesias”, señala Torreblanca al igual que la teoría de la hegemonía de Gramsci “constituye la columna vertebral de Podemos”. La flexibilidad teórica del PCI y “su capacidad de conectar con las clases populares sería lo que más llamaría la atención de Pablo Iglesias y lo que sin duda condicionaría su diseño de Podemos”. El activista y teórico Toni Negri también capta su interés por sus hipótesis sobre cómo movilizar a las multitudes en sociedades que han dejado ya muy atrás la lucha obrera clásica. En definitiva, “Italia es, pues, más que ningún sitio, la principal referencia geográfica e intelectual de Pablo Iglesias”, sostiene Torreblanca.

gramsci
Siempre Gramsci (el rostro que cubre el logo de Apple en el pc de Monedero)

Lo que aprendí de Chávez

Al italianizante Pablo Iglesias se suman las piezas que aporta la experiencia latinoamericana de Monedero y Errejón, según cuenta Torreblanca en uno de los capítulos más sugerentes de su libro porque muestra cómo fueron encajando en un mismo mecanismo político “tuercas” tan diversas como Lenin, Gramsci, Chávez, Laclau, los antiglobalización, el 15-M, el movimiento de los afectados por las hipotecas…

Frente al cosmopolitismo de Negri, frente a la lógica marxista que identifica las identidades nacionales como artefacto que “enmascaran las verdaderas identidades, que son de clase”, Chávez les descubre la fuerza del concepto de “patria”:

“Aunaba los dos elementos claves de un proyecto político populista: el hipérliderazgo personal y un marco referencia de corte patriótico-nacional… No tenemos una patria libre-dijo Chávez-, la mancillaron tanto traidor y tanto corrupto y por eso tenemos que hacerla de nuevo”. En 1998 ganó las elecciones y puso en marcha un proceso constituyente con el objetivo de “devolver la decencia” al país. De Latinoamérica, de Chávez, de Bolivia, de Ernesto Laclau, procede el uso y el énfasis de Pablo Iglesias en su concepto de “patria”, un vocablo extraño hasta ahora a la fraseología de la izquierda en España.

Cosas que enseña un desahucio

Si el 15-M fue importante porque reveló a los fundadores de Podemos que se abría una grieta en el sistema, el movimiento de la Paltaforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) resultó crucial en el análisis de los profesores madrileños de Podemos.

“Al comienzo de la crisis, los desahucios no generaban una reacción de indignación… un deshaucio no era un hecho político, sino una consecuencia de decisiones personales equivocadas o de mala suerte. Lo que la PAH consiguió gracias al liderazgo de Ada Colau es resignificar la cuestión de la pérdida de la vivienda para que no se atribuyera al individuo sino al fracaso de un sistema injusto: mientras los bancos eran rescatados (en realidad, las cajas), las personas no”, escribe Torreblanca y añade una cita de Pablo Iglesias: “Hacer una política redical es crear contradicciones al enemigo y eso es, sin grandes proclamas revolucionarias, lo que ha conseguido la PAH: que la mayoría de los ciudadanos de este país estén de acuerdo con ellos cuando llaman `criminales´ a las entidades financieras. ¡Eso sí que es política radical!”.

La PAH demostró que se podían desbordar los límites tradicionales de la izquierda; que una mayoría estuviera de acuerdo en que el sascrosanto derecho a la propiedad privada estaba por detrás del derecho a una vivienda digna, como señala Pablo Iglesias en esta interesante charla a jóvenes comunistas en  Zaragoza que Torreblanca cita más de una vez en “Asaltar los cielos”. Atención, porque es de mayo de 2013 -casi un año antes de que decidiera convertirse en candidato político- pero ahí está todo.

Harto de perder

A muchos nos sorprendió el mensaje de Pablo Iglesias habló la noche de su entrada en Europeo. En vez de celebrar su inesperado éxito -en cuatro meses pasaron de la nada a más de un millón de votos y cinco eurodiputados-, se lamentaba por no haber ganado. No era sólo un recurso retórico. Marcaba una importante diferencia con sus antiguos compañeros de Izquierda Unida. “A mí -dijo Pablo Iglesias en una ocasión- no me gusta perder, ni a las chapas: estoy hato de perder”. Y añade Torreblanca: “Para Pablo Iglesias y sus compañeros, IU había desaprovechado un momento histórico [en las elecciones de 2011]… España estaba en lo que denominaba `un momento comunista´. ¿En qué consistía? `Los comunistas -dijo Iglesias- nunca ganarían en unas elecciones en momentos de normalidad; sólo lo pueden hacer en momentos de excepcionalidad como los que vivía España en dichos momentos… la crisis hace saltar los conceptos existentes´, explicó Iglesias. Y aclaró: `Para que un golpista como Chávez gane unas elecciones tienen que haber saltado los consensos por detrás sobre los significados básicos´. Pero los líderes del Partido Comunista se habían convertido en régimen, señaló Iglesias, `gente que se conforma con la medalla de bronce´y que ni siquiera se plantea ganar unas elecciones  porque en el fondo `todo lo que les preocupa es ser de izquierdas auténticos , no ganar´”.

Quizá la fosilización de IU se entienda mejor si recordamos una escena que no me esperaba. Ocurrió cuando las teles empezábamos a cubrir los desahucios. Junio de 2011. El líder de IU Cayo Lara se acerca a solidarizarse con una familia al borde del desahucio en el barrio de Tetuán en Madrid. ¿Y qué ocurre? Que le abuchean, le gritan oportunista y le lanzan una botella de agua y le gritan “oportunista”. Ahí van dos fragmentos muy elocuentes.

La facultad de Políticas de la Complutense, los platós de televisión… Hay mucho más en el libro de José Ignacio Torreblanca, incluidas ocasionalmente sus opiniones. No están de más, sobre todo cuando buena parte de los antagonistas que han tenido hasta ahora no pasaban de patanes de tertulia. Dejo una en la que abandona su estilo investigativo sine ira et studio y les atiza con Karl Popper:

“El lenguaje bélico [de Podemos] es la antesala de una sociedad polarizada llena de ganadores y perdedores donde la ética se supedita a la necesidad de la victoria, no a principios democráticos aceptables por todo el mundo. Quizá Podemos debería cambiar su lectura de la historia de España y, por decirlo en sus propios términos, entender que dejar el boxeo y aceptar jugar al ajedrez ha sido el gran logro de la Constitución del 78. En lugar de Gramsci, los líderes de Podemos quizá podrían comenzar a leer a Karl Popper, el teórico de las sociedades abiertas en las que vivimos, quien defendió que toda convivencia debe estar organizada sobre la aceptación de que todo el conocimiento humano es necesariamente falible, contingente y limitado, que nadie está en posesión de la verdad, y que ésta debe ser descubierta de forma colectiva y negociada”.

Como solían decirme cuando estudiante: el que quiera saber más que vaya a Salamanca… o que compre y lea el libro de José Ignacio Torreblanca.

 

 

Yes we kant

El PSOE pone sus esperanzas en un catedrático de Metafísica, Angel Gabilondo, para resucitar el partido en Madrid (y de paso salvar al soldado Sánchez). Un pequeño grupo de politólogos de la Universidad Complutense pone en marcha un proyecto de laboratorio de ideas y estrategias y da en el clavo en el momento preciso: en sólo un año de existencia Podemos se pone a la cabeza en intención de voto directa. Un  catedrático de Economía de la London School of Economics, Luis Garicano, bendice con su prestigio y sus ideas al programa económico de otra fuerza emergente, Ciudadanos. Y en Izquierda Unida apuestan por el poeta Luis García Montero para resistir en Madrid.

Fichajes de altura, politólogos, filósofos, catedráticos,  poetas… En esta nueva hora de España, los intelectuales vuelven a la arena política. Ya ocurrido antes. En tiempos de mudanza entre la vieja y la nueva política. También es cierto que la experiencia de los intelectuales en la política suele terminar en frustración y fracaso. El talento político raras veces coincide con el talento intelectual.De esto hablo en el vídeo de esta semana en Noticias Cuatro.

En otra entrada de este blog (Borgen: lectura de Maquiavelo en Copenhage) recuperé algunas de las lecciones que sacó el intelectual Michael Ignatieff de su paso por la política canadiense. Su libro Fuego y cenizas (Taurus, 2014) tiene el sabor de una humilde confesión a la vez cándida y perspicaz. En El pez en el agua (Seix Barral, 1993) Vargas Llosa habló de su fracasada campaña presidencial en Perú. Lectura también muy recomendable no sólo por la política, también por el retrato del escritor as a young man en el Perú de los 40 y 50. El libro empieza con una cita de otro gran intelectual que nunca llegó muy lejos en la política alemana:

«También los cristianos primitivos sabían muy exactamente que el mundo está regido por los demonios y que quien se mete en política, es decir, quien accede a utilizar como medios el poder y la violencia, ha sellado un pacto con el diablo, de tal modo que ya no es cierto que en su actividad lo bueno solo produzca el bien y lo malo el mal, sino que frecuentemente sucede lo contrario. Quien no ve esto es un niño, políticamente hablando.»

MAX WEBER
Politik als Beruf
(1919)

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Pablo Iglesias sigue demostrando que es un reclamo televisivo de primer orden. Ya comentamos aquí (La irresistible atracción de Pablo Iglesias) sus anteriores éxitos en la pantalla. Anoche lo volvió a repetir en la entrevista en Informativos Telecinco con Pedro Piqueras. Superó de largo las audiencias de Rajoy y Sánchez. Pero lo interesante no son sólo los datos globales. También el análisis en detalle de la evolución de la audiencia, lo que en la tele llamamos “el minuto a minuto”. Los tres cara a cara se han realizado en lunes de enero y febrero. Los tres tienen una duración aproximada de 25 minutos. A continuación comparo cuatro datos: audiencia en la entrada del informativo, audiencia en el comienzo de la entrevista, ubicación del “minuto de oro” y evolución de la audiencia hasta el final de la entrevista.

Los gráficos muestran la audiencia de las principales cadenas. En rosa, la de Telecinco. Debajo, los programas de la competencia (con sus cortes de publicidad si hay alguno). Incluyo los datos de audiencia global, la audiencia de Telecinco y el porcentaje (share) que supone en cada momento. En los números, redondeo las últimas tres cifras.

LA ENTREVISTA A MARIANO RAJOY: BUEN DATO, SUAVE DESCENSO

Captura CURVA RAJOY T5

De color rosa, la curva de audiencia de Mariano Rajoy en el informativo de Pedro Piqueras el lunes 26 de enero de 2015. Ligeramente descendente. Hay que tener en cuenta que la curva refleja un porcentaje. ¿Desciende porque hay una huida de espectadores, porque los nuevos espectadores se conectan a otras cadenas o por ambas razones? Veamos los datos.

El informativo comienza a las 21:05. Recibe un 21,6% de audiencia del Pasapalabra que -como ocurre todos los días- experimenta un descenso en sus minutos finales. Son 3.800.000 millones del total de 17.753.000 espectadores que ven la tele en ese momento.

La entrevista con el presidente del Gobierno comienza a las 21:15. En ese minuto hay 18.273.000 millones de personas viendo la televisión; 3.686.000 con el informativo de Pedro Piqueras. Un 20,2% de share.

Muy poco después, a las 21:17, tenemos el “minuto de oro”. 3.788.000 millones de espectadores, un 20,5%. A partir de ahí y hasta el final de la entrevista, hay un lento descenso de espectadores que se acentúa en los siete minutos finales hasta caer al 16,7%, cuatro puntos por debajo de su momento más alto. ¿De qué habla Rajoy en ese tramo? Pasa de Bárcenas al peligro del yihadismo.

A lo largo de los 25 minutos de entrevista, Rajoy pierde 300.000 espectadores mientras la audiencia global incorpora a 1.800.000 personas hasta superar los 20 millones. Por tanto, el descenso de la curva obedece tanto a fuga de espectadores como a la entrada de otros nuevos que optan por programas alternativos.

En cualquier caso, la entrevista a Rajoy en Telecinco obtuvo una audiencia récord para el presidente en una televisión comercial. Fue la más vista desde 2008, sólo superada por su intervención en Tengo una pregunta para usted en la 1 en 2007 (6,3 millones; 34,9%).

LA ENTREVISTA A PEDRO SÁNCHEZ: ENTRADA MÁS BAJA, EVOLUCIÓN SIMILAR

Captura curva Pedro Sánchez

El día de la entrevista a Pedro Sánchez, lunes 9 de febrero, el informativo hereda del Pasapalabra un 20,74 de audiencia; 3.636.000 millones de un total de 17.531.000 de espectadores. Hay 222.000 personas menos viendo la tele y 206.000 menos viendo Telecinco. El informativo comienza en el 20,7%, un punto por debajo que el lunes de Rajoy. Una diferencia inicial pequeña que se agranda a medida que discurre el informativo.

Cuando llega el momento de Sánchez -también a las 21:15-, el share se sitúa en el 17,47%, casi tres puntos por debajo de Rajoy en ese mismo minuto del informativo. La diferencia ha pasado de  -1,0% a -2,8%. El número de gente que está viendo la tele es casi igual que el lunes de Rajoy (18, 2 millones), pero el número que está viendo Telecinco es sensiblemente menor, 500.000 espectadores menos (3,1 millones frente a 3,6 millones).

Como en el caso de Rajoy, el “minuto de oro” llega a las 21:17 (3.235.000 millones, un 17,58%). Sánchez arremete contra Rajoy por la desigualdad, los recortes, la frustración social… A partir de ese momento, la fuga de espectadores es similar a la de Rajoy (-300.000) al igual que el aumento global de televidentes (+1.800.000) que llega a los 20 millones al final de la entrevista a las 21:37 (cuatro minutos antes que la de Rajoy). Ahí Sánchez se despide con el 14,6%; tres puntos por debajo de su mejor momento. Rajoy perdió cuatro, Sánchez tres.

La evolución de la entrevista con Sánchez, por tanto, se puede equiparar con la de Rajoy. La diferencia la marca la entrada más baja del informativo y la entrada más baja en el momento de la entrevista. Rajoy hizo un 18,9% y Sánchez un 16,2%.

Una diferencia de 2,7%; no significativa estadísticamente si tenemos en cuenta que el margen de error de la medición de audiencias televisivas se mueve entre el 1% y el 5%.

Veamos ahora la de Pablo Iglesias.

LA ASCENDENTE ENTREVISTA A PABLO IGLESIAS

Captura Pablo Iglesias

El informativo hereda del Pasapalabra 3.744.000 millones de espectadores de un total de 17.618.000. Un 21,3% de share. Son 100.000 más que el día de Sánchez y 100.000 menos que el día de Rajoy.

Inicio de la entrevista. También en un lunes y a la misma hora: 21:15. Número de espectadores en ese momento: 4.075.000 millones de un total de 18.487.000. Un 22% de la audiencia. Casi un millón más que Pedro Sánchez y 400.000 más que Rajoy. Ahí tenemos la primera diferencia. Un comienzo alto. La segunda, aún más relevante, es la evolución de la entrevista.

Mientras Mariano Rajoy y Pedro Sánchez experimentan un suave descenso lo largo de los 25 minutos de entrevista, Pablo Iglesias sube. Y cómo sube. De los 4.000.000 espectadores asciende hasta los 4.800.000 cerca del final. De hecho, a diferencia de Rajoy y Sánchez, su “minuto de oro” se da prácticamente al final cuando alcanza un share del 23,7%. En ese momento, le están viendo dos millones más que a Sánchez y millón y medio más que a Rajoy. Habla de los “salarios de miseria” incapaces de levantar la economía y de la “desprivatización” de ciertos servicios públicos. También es cierto que el consumo global de televisión el lunes 23 de febrero a esa hora está por encima de los otros dos lunes a esa misma hora en unos 270.000 espectadores. ¿Son espectadores que encienden la tele para ver a Pablo Iglesias?

La diferencia de Iglesias sobre Rajoy y Sánchez supera el margen de error de la medición y, sobre todo, cambia la curva habitual de audiencia del informativo de Pedro Piqueras. El espacio obtiene una cifra récord en bastantes años. La entrevista más vista en Informativos Telecinco desde 2004, cuando Juan Pedro Valentín entrevistó a José María Aznar después del 11-M y de la derrota electoral del PP en las elecciones de marzo (5.719.000 espectadores, 31,5% de share).

Son audiencias. Un indicio poderoso, pero no concluyente como indicador electoral. Dicen que Artur Mas confundió una manifestación con Cataluña, quizá tampoco se deba confundir una audiencia televisiva con una mayoría social. Pero ahí están los datos. Puede que estadísticamente no sean muy significativos, pero corroboran una tendencia muy apreciada en cualquier cadena. El tirón televisivo del líder de Podemos. Tal vez así se entienda mejor el interés de las televisiones por Pablo Iglesias.

 

 

 

cristo passolini 2podemos

La magnífica revista satírica británica Private Eye tenía una sección de “parecidos razonables” que siempre me gustó. Aprovecho para recuperarla aunque, sin duda, no estará a la altura de su talento.

La emergencia “mesiánica” de Pablo Iglesias ha sido un aspecto del fenómeno político señalado en más de una ocasión por algunos comentaristas.

No sé por qué sus apariciones siempre me recuerdan la parsimonia inflexible del Jesús de Nazaret recreado por Pasolini en El Evangelio según Mateo (1964).

Como solían decir en Private Eye. Could they by any chance be related?

Pablo Iglesias 3cristo passolini 3

Carisma y fieles no le faltan. Ambos treintañeros. El mensaje no desentona. El sermón de la montaña y el discurso fundacional en el Teatro del Barrio. El Jesús airado en el templo que expulsa a latigazos a los mercaderes. La promesa de asaltar los cielos…

Las humildes orígenes: Belén-Nazaret / Lavapies. “Pero tú, Belén Efrata, aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de ti saldrá el que ha de ser gobernante en Israel”.

Enfrente la casta sacerdotal, los escribas y fariseos: “…atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas…!!Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación.

El imperio Romano y sus centuriones. Bruselas y los “hombres de negro” de la Troika… El romano Draghi por Poncio Pilato: “¡¡Crucifícale!!”

 

¿Asistiremos a la entrada de Pablo en Madrid como el Mesías en Jerusalén: con un humilde burro subiendo por la Carrera de San Jerónimo aclamado con palmas y ramos por sus seguidores? El día del juicio se acerca…

Pablo Iglesiascristo passolini 1

p iglesias de pie

Lección de Geología:

Los sismógrafos del CIS anuncian el terremoto “Podemos”. La ascensión meteórica coloca al partido de Pablo Iglesias como primera fuerza en intención directa de voto y como tercera, pisando los talones al PSOE y al PP,  con las correcciones que introduce la estimación de voto.

¿Qué está pasando?

Además de sacudidas coyunturales por los últimos escándalos de corrupción, estamos viendo las consecuencias políticas de la devaluación interna. Después de siste años de crisis económica, la falla social acumula una enorme tensión en el subsuelo. Los sismógrafos del CIS detectan movimiento de placas. El magma de la indignación busca un escape. En la superficie, el bipartidismo se resquebraja y asistimos a la mayor transformación del paisaje político en 35 años.

De la mayoría absoluta a un parlamento fragmentado, de la alternancia PP-PSOE al final del bipartidismo, a posibles gobiernos de coalición… No es algo que no ocurra en el resto de Europa, pero aquí suena a incertidumbre. Además de un coste social, la devaluación interna tenía un coste político y estamos a punto de comprobarlo. Porque efectivamente en este mundo, nada es gratis.

La geología como metáfora en mi vídeo dominical en Noticias Cuatro. Ilustraciones de @ivansolbes.

terremoto niñas

 

Pablo Iglesias

Lo volvió a hacer. La Sexta Noche alcanzó el sábado su récord con la presencia de Pablo Iglesias. Un 16,2% de la audiencia siguió el debate. Más de dos millones de espectadores de media. Ya en otra ocasión anterior disparó la audiencia del programa a un 15,2%. Récord en La Sexta Noche. Récord en el Chester de Risto Mejide la semana anterior. Segundo mejor dato en El Objetivo de Ana Pastor. Magníficas audiencias cada vez que aparece en Las Mañanas de Cuatro: La racha -la confirmación- vino el día posterior a las europeas cuando alcanzó un 12,8 en Las Mañanas de Jesús Cintora.

Pablo Iglesias funciona como un Madrid-Barça en un debate político. Asegura una buena audiencia sí o sí. Si quisiera, podría “venderse” como contenido premium comercializando sus derechos. Su éxito también ha revalorizado el papel de la televisión tradicional -tan despreciada por las élites- en el debate político.

Que es un fenómeno mediático, no hay ninguna duda. ¿Por qué? Faltan datos. ¿Por lo que dice? ¿por cómo lo dice? ¿por la novedad? Hasta hace bien poco una entrevista en televisión con un líder político -salvo en ocasiones sonadas- solía dar una audiencia decepcionante. Hacía años que la retórica política tradicional había entrado en crisis por falta de credibilidad.

A Pablo Iglesias no le pesa ni su historial neomarxista -joven comunista, asesor bolivariano…, en fin; que cada uno elija la etiqueta- ni pasadas declaraciones radicales. No importa el programa. Ni que el concepto de “casta” venga del italiano Beppe Grillo o el eslogan “Podemos” tenga su origen en Obama y nuestro fútbol. La originalidad está sobrevalorada. Sobre todo en televisión.

Lo que importa es que Pablo Iglesias capta la tormenta de la indignación. Es un habilísimo comunicador. Siempre templado. Siempre buscando conectar con “el sentido común” de la audiencia, con el mínimo denominador común moral de los espectadores.

Tal vez los rivales que le ponen delante no sean lo más brillante de la casa, pero tampoco creo que tertulianos de mayor solvencia intelectual fueran capaces de hacerle frente en un medio con una reglas tan marcadas como las de la televisión y que Iglesias domina tan bien.

A diferencia de otros países, las “puertas giratorias” entre la televisión y la política son algo relativamente nuevo en España.

Por primera vez en nuestro país un político “se hace” saltando por encima de la intermediación burocrática de unos partidos que no son ni sombra de lo que fueron al inicio de la Transición; organismos anquilosados más parecidos a una agencia de colocación que a otra cosa.

Queda por ver si el líder mediático se convierte en líder electoral. ¿Hasta dónde llegará la marca de la ola? Las encuestas apuntan alto, pero la situación es tan volátil que no son muy fiables.

Queda por ver en qué queda la izquierda, si se tambalea o no la hegemonía histórica del PSOE; y si la opa hostil lanzada por Podemos al electorado de izquierda termina enterrando la marca de Izquierda Unida.

Dicho esto, ¿no me digan que no es sorprendente que un profesor formado en un laboratorio de ideas neomarxista/neogramsciano pueda hacer saltar por los aires el sistema político de un país que hasta hace cuatro días creíamos de propietarios de clase media?

Como dijo “Arfonzo” en el 82, pronto a este país no lo va a conocer ni la madre que lo parió.