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Rajoy ha repetido hasta la saciedad el mensaje de la recuperación, pero le ha servido de muy poco en las elecciones autonómicas y municipales del 24 de mayo. Sin duda el PP contaba con caer desde sus extraordinarios resultados de 2011. Pero no tanto. Sí, pensaban que tendrían que pactar con Ciudadanos aquí y allá. Pero no que iban a perder el poder en 8 de las 12 comunidades donde gobernaban.

El mensaje de la recuperación no ha sido suficiente para contrarrestar el de la corrupción. Las tres comunidades donde más ha caído el paro en el último año -Baleares, Madrid y Comunidad Valenciana- han sido las comunidades donde más votos ha perdido el Partido Popular (tenemos que sumar aquí a Murcia). ¿Es pura casualidad que esas mismas tres comunidades hayan sido las que han generado más escándalos de corrupción en los últimos años?

El diagnóstico es unánime. Y lo comparte hasta el propio Rajoy. Esta vez la corrupción SÍ se ha pagado en las urnas. Sobre todo -sospechamos. porque la profunda crisis económica hace aún más intolerables estos comportamientos.

¿Qué puede hacer ahora Rajoy? Poco, como no sea mirarse al espejo y marcharse. Y quizá eso tampoco salvaría al PP. La mancha de la corrupción sólo se lava con caras nuevas de arriba a abajo. Y lleva tiempo -que se lo pregunten al PSOE-,  mucho más tiempo que los escasos cinco o seis meses que quedan de aquí a las elecciones generales.

La pérdida de poder ha sembrado el desconcierto en el partido. Parecía un buque herido a la deriva. El galeón del PP -y entramos ya en la metáfora de mi vídeo dominical en Cuatro– navega hacia un cabo de Hornos electoral. La tempestad del 24 de mayo ha abierto enormes vías de agua. El capitán sigue encerrado en su camarote de la Moncloa. Crujen las cuadernas. Rumores de motín recorren la cubierta. Los marineros genoveses dan órdenes contradictorias. Un puñado de oficiales -Herrera, Bauzá, Fabra, Rudi- descuelgan las chalupas para abandonar el barco. La vigía de “occidente” Aguirre se balancea en las jarcias del velamen.

¿Qué hacer? ¿Arrebatar el mando al capitán? ¿Girar a babor? ¿Tirar por la borda a la contramaestre Cospedal?

No hay tiempo para una maniobra evasiva. El capitán ha decidido atarse al timón. Morirá, si es preciso, fiel al rumbo marcado. Doblará el cabo de Hornos o se estrellará contra las rocas. Sólo le queda rezar para que amaine la tempestad. Que cale día a día el mensaje de la recuperación. Rajoy cuenta, una vez más, con el tiempo. Pero esta vez le queda muy poco.

 

miliciana mejor

1936,1808… Dos fechas que hicieron de Madrid escenario de guerra. En 2015 asistimos a una nueva batalla de Madrid. Una batalla política, sin sangre pero igualmente decisiva. Nunca la batalla (política) de Madrid había provocado tanto movimiento político de última hora en los partidos. Hace tan sólo dos meses Ignacio González, Tomás Gómez y Tanía Sánchez se podían considerar candidatos de sus respectivas formaciones al gobierno de la comunidad.

Ahora -a falta de dos meses y pico para las elecciones-, los tres han caído siguiendo un ritual que tiene todo el aire conspirativo de series como la celebrada House of Cards. Historias como un tranvía demasiado caro, un ático demasiado oscuro o un contrato demasiado familiar han servido como puñales atravesados entre sus costillas. Ninguno ha “sobrevivido” a los fatídicos Idus de Marzo de 2015. La nueva batalla de Madrid ya se ha cobrado sus primeros caídos. No serán los últimos. De esto hablo en mi vídeo dominical en @noticias_cuatro.

Yes we kant

El PSOE pone sus esperanzas en un catedrático de Metafísica, Angel Gabilondo, para resucitar el partido en Madrid (y de paso salvar al soldado Sánchez). Un pequeño grupo de politólogos de la Universidad Complutense pone en marcha un proyecto de laboratorio de ideas y estrategias y da en el clavo en el momento preciso: en sólo un año de existencia Podemos se pone a la cabeza en intención de voto directa. Un  catedrático de Economía de la London School of Economics, Luis Garicano, bendice con su prestigio y sus ideas al programa económico de otra fuerza emergente, Ciudadanos. Y en Izquierda Unida apuestan por el poeta Luis García Montero para resistir en Madrid.

Fichajes de altura, politólogos, filósofos, catedráticos,  poetas… En esta nueva hora de España, los intelectuales vuelven a la arena política. Ya ocurrido antes. En tiempos de mudanza entre la vieja y la nueva política. También es cierto que la experiencia de los intelectuales en la política suele terminar en frustración y fracaso. El talento político raras veces coincide con el talento intelectual.De esto hablo en el vídeo de esta semana en Noticias Cuatro.

En otra entrada de este blog (Borgen: lectura de Maquiavelo en Copenhage) recuperé algunas de las lecciones que sacó el intelectual Michael Ignatieff de su paso por la política canadiense. Su libro Fuego y cenizas (Taurus, 2014) tiene el sabor de una humilde confesión a la vez cándida y perspicaz. En El pez en el agua (Seix Barral, 1993) Vargas Llosa habló de su fracasada campaña presidencial en Perú. Lectura también muy recomendable no sólo por la política, también por el retrato del escritor as a young man en el Perú de los 40 y 50. El libro empieza con una cita de otro gran intelectual que nunca llegó muy lejos en la política alemana:

«También los cristianos primitivos sabían muy exactamente que el mundo está regido por los demonios y que quien se mete en política, es decir, quien accede a utilizar como medios el poder y la violencia, ha sellado un pacto con el diablo, de tal modo que ya no es cierto que en su actividad lo bueno solo produzca el bien y lo malo el mal, sino que frecuentemente sucede lo contrario. Quien no ve esto es un niño, políticamente hablando.»

MAX WEBER
Politik als Beruf
(1919)

ana mato

 

Vaya por delante: la ministra de Sanidad no es responsable de un contagio por ébola en España; la ministra es responsable del descontrol informativo y de la ausencia de un mínimo de liderazgo político en una alarma sanitaria (que, por cierto, no es la primera vez que se produce en nuestro país). Como la naturaleza, la opinión pública y la publicada tiene horror al vacío. Si no ocupas el espacio, otros vendrán a ocuparlo (algunos con tan mala pata como el inefable doctor-consejero madrileño).

Con todo, a lo largo de esta semana, nos hemos ido enterando a cuenta gotas de fallos en el protocolo, fallos en la gestión, fallos de comunicación, fallos de coordinación, trajes de protección que no eran los más óptimos, personal insuficientemente preparado. Hemos comprobado, en defnitiva, que el dispositivo que se puso en marcha para hacer frente al ébola venía con defectos de fábrica. Que en España se podía producir un contagio por ébola entraba dentro de lo posible. Que no estuviéramos preparados para hacerle frente sólo entra dentro de los previsible si seguimos pensando que este país es el reino de la chapuza.

Ahí dejo el enlace de mi vídeo dominical en Noticias Cuatro.