Posts etiquetados ‘gobierno’

Nada nuevo bajo el sol. Las tensiones entre el poder ejecutivo y el judicial son una constante desde que Montesquieu concibió la división de poderes como vacuna contra la tiranía.

Incluso el presidente más valorado de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, se enfangó en una pelea para alterar la composición del conservador Tribunal Supremo que frenaba su ambicioso programa político. Eso en un país donde el presidente nombra a dedo y de por vida a los magistrados del Tribunal Supremo (que, pese a todo, suelen hacer gala de una independencia insobornable).

Más cerca de nosotros, a Alfonso Guerra se le ha atribuido una frase -“Montesquieu ha muerto”- que el antiguo vicepresidente niega haber pronunciado. Y, sin embargo, condensa la extraordinaria batalla que se desató a medidos de los 80 cuando el Gobierno del PSOE cambió el método de elección del órgano que gobierna a los jueces, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Ante una magistratura de raigambre franquista, el ejecutivo de Felipe González argumentó que el gobierno de un poder del Estado debía estar anclado en la soberanía nacional, sus miembros serían elegidos por el Parlamento; el CGPJ no podía ser un coto corporativo de las asociaciones judiciales. La derecha, la Alianza Popular de Fraga entonces, decretó con redoble de tambores que era el fin de la independencia judicial en España.

35 años después, la “coalición progresista” de Pedro Sánchez se ha inaugurado con la agenda marcada por la tensión entre el poder ejecutivo y el judicial.

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Borgenok

Ya hace unos meses hablaba aquí de Borgen, una serie política de culto (Borgen: lectura de Maquiavelo en Copenhage ) que bien podría convertirse en el manual de la nueva política española post 24-M. Ahora he recurrido a esta magnífica la serie danesa para mi vídeo dominical en Noticias Cuatro.

Muestro fragmentos del segundo capítulo de la primera temporada, aquel en el que asistimos a todo un mercadeo con ofertas y contraofertas de unos y otros partidos para tratar de formar gobierno. Un proceso al que están más que acostumbrado al norte de los Pirienos con resultados más que aceptables.

En España, los gobiernos de coalición y los pactos políticos con intercambio de “cromos” no gozan de buena fama. Somos un país con una larga tradición de espadones, pronunciamientos y dictaduras y parece que ese historial aún pesa demasiado en nuestra querencia por un poder fuerte, incluso en tiempos democráticos.

Sin embargo, la evidencia (como recuerda @VictorLapuente) indica que los pactos y coaliciones favorecen reformas más efectivas y duraderas y una menor corrupción porque unos se controlan a otros. Tampoco tienen por qué ser más inestables si suman una mayoría suficiente.

La Dinamarca de Borgen -con sus cambalaches ministeriales- disfruta de una de las rentas per cápita más altas del mundo, uno de los indices de desigualdad más bajos; siempre aparece como un país modélico sin apenas corrupción y, por si todo esto fuera poco, los daneses se declaran los más felices de Europa. Y eso a pesar de ese horrible tiempo que tienen por allí.