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tsipras recortado

Como solía decir Anson, reproduzco por su interés el artículo del influyente y mesurado Martin Woolf en el Financial Times de hoy. Para todos aquellos que no estén suscritos a este diario o no se manejen con el inglés. En la traducción, apresurada por su urgencia, he recurrido a una cierta libertad expresiva para mejorar la comprensión sin traicionar -espero- al autor.

“¿Qué votaría en el referéndum del programa económico de la eurozona si fuera griego? La respuesta es que no lo tengo claro. Si creyera que Grecia podría triunfar avanzando en solitario, votaría contra el programa de la eurozona. Pero no puedo estar seguro: si Grecia fuera capaz de manejar con sabiduría su política monetaria, no habría llegado al estado en que se encuentra. Si votara a favor del programa, no sabría decir si la oferta está aún sobre la mesa: la eurozona dice que no pero puede que lo diga sólo como un farol en esta partida. De lo que sí puedo estar seguro es de que, si Grecia vota “sí”, el país podría enfrentarse a años de contracción y depresión económica. Con todo, esa opción podría ser aún mejor que el caos que se produciría tras la salida del euro.

También me preguntaría si hay un término intermedio. Algunos argumentan que sería posible permanecer en la eurozona aun cuando el gobierno incurra en el impago. Esta posición también favorece el “no”. Al tomar mi decisión, lamentaría tanto el izquierdismo idiota de mi propio gobierno como el fariseismo del resto de la eurozona. Nadie sale de este culebrón con su crédito intacto.

El ejecutivo de Syriza ha fracasado a la hora de presentar un programa de reformas creíbles que sirvan para solventar los múltiples problemas económicos y de gobierno de Grecia. En vez de eso, ha desplegado gestos populistas. Dicho en pocas palabras: es un gobierno horrible producto de un tiempo de desesperación.

No obstante, la eurozona también carga con una parte sustancial de la culpa. Si atendemos sólo a su retórica, uno nunca podría adivinar que Alemania ha sido a lo largo del siglo XX un país que ha uncurrido en impagos con frecuencia. Además, no hay democracia, ni siquiera la británica, que pueda sobrevivir indemne tamaña depresión económica. Basta recordar que cuando Alemania sufrió una depresión de esta magnitud, Hitler llegó al poder. Sí, Syriza es el resultado de una dinámica política griega infantil e irresponsable. Pero también es el resultado de errores cometidos por sus acreedores desde 2010 y, sobre todo, de la insistencia en rescatar a acreedores privados (que tomaron estúpidas decisiones de inversión) a costa del pueblo griego.

Y, sin embargo, todos estos errores son costes ya asumidos. Los griegos deben mirar al futuro.

Martin Wolf
Martin Wolf , del Financial Times, descrito en ocasiones como “el periodista económico más influyente de la Anglosfera”

Pero es que incluso si uno adopta esta posición, la perspectiva no resulta tan útil como a uno le gustaría. La extensión del programa de rescate no ofrece una salida plausible hacia la recuperación económica: deja pendiente una enorme deuda y, más importante, exige demasiada austeridad a corto plazo. Vuelve a reincidir. Pide que Grecia avance desde un déficit fiscal primario (antes del pago de los intereses de la deuda) cercano a cero este año a un superávit del 3,5% del PIB en 2018. Para alcanzar este objetivo serían necesarias medidas fiscales que aumenten la recaudación el equivalente a un 7% del PIB y contraigan la economía un 10%.

Nadie receta a un paciente obeso una dieta de hambre justo después de un ataque al corazón. Grecia necesita crecimiento. De hecho, es el colapso de su economía lo que explica la explosión del tamaño de su deuda en relación con el PIB.

El programa de rescate debería prescindir de nuevas medidas de austeridad hasta que se estabilice el crecimiento, debería centrarse en reformas que promuevan el crecimiento y debería prometer un alivio de la deuda como premio por el cumplimiento del programa. ¿Si el programa que se ofrece es tan malo, debería arriesgarme a votar “no”? A la hora de decidirlo, debería pensarme muy bien lo que podría ocurrir. La posición a corto plazo está clara. El BCE ha recortado el apoyo de emergencia a la banca griega y de esa manera ha empujado a imponer límites en las retiradas de efectivo. Algunos argumentan que esto es un inmenso error. Otros creen que es un incentivo para que los votantes opten por el “sí”.

Si los griegos votan “sí”, el BCE podría recuperar sus medidas de apoyo. Pero es muy difícil que se resucite el programa de la eurozona si el actual gobierno sigue en el poder. Después de hacer campaña por el “no”, el ejecutivo habría perdido toda la confianza de los acreedores. Así que debería formarse un nuevo gobierno al que no le quedaría otra opción que firmar en la línea de puntos.

El “sí” nos ofrece, por tanto, un futuro desagradable e incierto pero al menos imaginable. Ahora traten de imaginar que gana el “no”. Tendríamos dos resultados posibles. Uno sería la salida de verdad del euro. El gobierno griego introduciría una nueva moneda y pasaría a denominar en esa moneda todos los contratos amparados por las leyes griegas. La nueva moneda sufriría seguramente un hundimiento de su valor respecto al euro. La magnitud de su caía dependería de las políticas y las instituciones (en particular de la gobernanza del banco central) adoptadas por el nuevo gobierno. Sería razonable temer lo peor. Algunos argumentan que Grecia permanecería “euroizada”. Si es así, el colapso del valor externo de la nueva moneda serviría de poco para ganar competitividad. Yo, sin embargo, soy más optimista: creo que la mejora de la competitividad podría ser enorme.

El segundo resultado llevaría a permanecer en la eurozona pese a la insolvencia declarada del gobierno. Esto es posible desde la lógica.  El sistema bancario sería recapitalizado convirtiendo el pasivo bancario no garantizado en acciones. Parece técnicamente factible. Pero supondría un shock negativo en la riqueza privada. La gran pregunta entonces sería si el BCE reiniciaría sus préstamos de emergencia y en qué cantidad. Me parece una opción poco atractiva: acarrea todos los problemas de formar parte de una unión monetaria con las desventajas añadidas que acompañan a un impago del Estado. Ante ese panorama, yo seguramente votaría “sí”.

Así que, como supuesto votante griego, me encuentro “entre el diablo y el profundo mar azul” (dicho inglés que entre nosotros equivaldría a “entre la espada y la pared”; dejo el original). El demonio me es familiar: las demandas sin fin de una eurozona que pide aún más austeridad rechazada por mi pueblo en las últimas elecciones. El profundo mar azul es el impago soberano y la soberanía monetaria. Si soy el primer ministro Alexis Tsipras, creo que existe una tercera vía -rescates sin fin y pocas condiciones. Pero estoy seguro de que se engaña a sí mismo. ¿Así que cuál sería mi elección? Si soy cauto, me tienta quedarme con el diablo que ya conozco, pero también podría ser mejor arriesgarse y lanzarse al mar”

 

 

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INTERVENCIÓN DE PEDRO SÁNCHEZ
Pedro Sánchez blande el Financial Times: “Rescue en inglés, señor Rajoy, es rescate”

“Esa fue la gran decisión de la legislatura, esa fue la gran medida de política social: evitar el rescate”, afirmó Rajoy ayer en el Congreso. Por la tarde Pedro Sánchez le acusó de mentir: “Sí, señor Rajoy, hubo rescate con toda la versión del rescate: hombres de negro, troika, memorándum; todo para salvar al soldado Rato”. El líder socialista citó titulares de prensa nacional e internacional: “En el Financial Times, “rescue”, ¿sabe lo que quiere decir, señor Rajoy? “Rescate”.

¿Quién tiene razón? ¿Hubo rescate? ¿Hubo rescate en toda regla, con sus hombres de negro, troika y Memorandum of Understanding?

¿Hubo rescate? SI.

¿Fue un rescate total como el de Grecia o Portugal? NO.

La distinción trasciende el simple debate nominalista; si es que en política los debates nominalistas son simples. “Las palabras son colinas desde las que se ganan las batallas”, suele decir el politólogo y miembro fundador de Podemos Íñigo Errejón.

El miedo del Gobierno a la palabra “rescate” le llevó a disfrazarlo de eufemismos como “línea de crédito”, “préstamo en condiciones muy favorables”. Fueron los términos empleados por Guindos y Rajoy el fin de semana de junio de 2012 en el que anunciaron el, ejem, rescate. Pero evitaron la palabra y quisieron restarle toda trascendencia. De hecho, el presidente del Gobierno  compareció a regañadientes al día siguiente de su ministro de Economía. Si hubiera sido por él… Era domingo. Terminada la rueda de prensa, Rajoy se subió a un avión para asistir al partido inaugural de la selección española en la Eurocopa en Gdansk (Polonia): “Me voy porque la Selección lo merece y porque el asunto está resuelto”. Tan resuelto que quiso venderlo como un éxito: “Rajoy presenta el rescate como si fuera una victoria”, le recordó ayer Sánchez tirando del titular del Financial Times. “`Rescue´ en inglés, señor Rajoy, es `rescate´”.

rajoy rescate bancario
Rajoy el día del rescate bancario: “Me voy porque la Selección lo merece y porque el asunto está resuelto”

Sí, fue un rescate. Nos tuvieron que prestar dinero para tapar el socavón millonario que dejó en las cajas de ahorro el estallido de la burbuja inmobiliaria. Pero también es cierto que las condiciones quedaron muy lejos de las impuestas en otros rescates europeos.

Las condiciones se fijan en el Memorandum of Understanding, el célebre MoU, el Memorando de Entendimiento; vamos, el acuerdo al que se compromete el país a cambio de recibir el dinero.

En éste enlace puede verse la versión íntegra del rescate bancario a español:

Son 23 páginas con fecha de 20 de julio de 2012. 37 artículos agrupados en ocho títulos. La mayor parte detalla la intervención en toda regla del sistema bancario español. Incluye el requerimiento exhaustivo de datos (informes semanales de depósitos, liquidez etc.) y el envío de misiones de supervisión de la Troika (Comisión Europea-Banco Central Europeo-FMI) a la que se suma, en nuestro caso, la Autoridad Bancaria Europea. Las condiciones que van más allá del sector bancario se enumeran en el título VI. Resumo:

Artículo 29. Vigilancia del déficit excesivo.

Artículo 30. Objetivos de déficit que España debe cumplir año a año (y que luego se relajaron) y creación de una autoridad presupuestaria independiente (creada está, otra cosa será su eficacia y que el Gobierno se la tome en serio).

Artículo 31. Aquí se detallan las reformas estructurales con una redacción muy genérica

“…En concreto, se recomienda que España: 1) introduzca un sistema tributario acorde con los esfuerzos de consolidación fiscal y más
propicio para el crecimiento; 2) reduzca el sesgo inducido por la fiscalidad a favor del endeudamiento y la propiedad de vivienda; 3) lleve a la práctica las reformas del mercado de
trabajo; 4) adopte medidas complementarias para aumentar la eficacia de las políticas activas dirigidas al mercado de trabajo; 5) adopte medidas complementarias para la apertura de los
servicios profesionales, reduzca las demoras para obtener licencias y permisos para abrir nuevos negocios y erradique los obstáculos a la actividad empresarial; 6) complete la
interconexión de las redes eléctricas y de gas con los países vecinos, y aborde el problema del déficit tarifario en la electricidad de forma global”.
 Ahora comparemos esto con el MoU de una intervención full monty como la de Portugal. Son 34 páginas con fecha 3 de mayo de 2011. El grado de intervención es apabullante.Si quieren saber cómo suena un MoU de verdad, recomiendo la lectura en inglés del memorando íntegro de Portugal:
 los hombres de negro
Los “hombres de negro” de la Troika a su llegada a Lisboa
Excepto el tamaño de las toallas, nada escapa a su control: política fiscal de gastos e ingresos, sector financiero, medidas estructurales, privatizaciones, sanidad, mercado laboral, educación, mercado de bienes y servicios, ferrocarriles, correos, energía, mercado inmobiliario, contratación pública, sistema judicial… Portugal ha sido sometido a un protectorado económico en toda regla. Estás son algunas de las centenares de condiciones que impusieron a nuestros vecinos en apenas una página del MoU:
-Limitar las admisiones de personal en la administración pública para conseguir un recorte entre 2012-2014 de un 1% en la administración central y del 2% en la administración local y regional
-Congelar los salarios de los funcionarios en 2012 y 2013 y restringir las promociones
-Ahorrar 100 millones en 2012 en el coste de la sanidad para funcionarios
-Ahorra 550 millones en gasto sanitario global
-Reducir las pensiones que superen los 1.500 euros según los tipos aplicados al sector público desde enero de 2011. Objetivo: ahorrar al menos 445 millones de euros.
-Suspender la revalorización de las pensiones según el IPC y congelarlas, excepto las más bajas, en 2012.
-Reformar el seguro de paro para obtener un ahorro medio de 150 millones.
-Reducir las transferencias a las autoridades locales y regionales en al menos 175 millones.
-Hacer obligatoria la receta electrónica.
-Trasladar servicios ambulatorios de los hospitales al sistema de atención primaria.
-Actualizar anualmente la lista de todos los médicos en activo por especialidad, edad, región, centro de salud y hospital sea público o privado
En el caso de España,  ¿hubo “hombres de negro”? Sí. ¿Hubo Troika? Sí. ¿Hubo Memorando? Sí. Pero decir -como dijo Sánchez- que “hubo rescate CON TODA LA VERSIÓN DEL RESCATE”, parece un poco exagerado. Hay MoUs y MoUs dejando a un lado al polémico entrenador.
¿El mérito fue de Rajoy? Lo cierto es que Europa se podía permitir el rescate de economías pequeñas como Grecia, Irlanda y Portugal, pero no España. El rescate de Portugal ascendió a 78.000 millones de euros. El de Irlanda a 62.000 millones. El primero de Grecia a 110.000 millones. Si España hubiera necesitado el rescate, ¿a cuánto habría ascendido?
El rescate de los otros países cubrió las necesidades de financiación de tres años. En 2012 las necesidades de financiación de la economía española rondaron los 300.000 euros. Si nos hubieran aplicado un rescate “tradicional”, Europa habría necesitado prestarnos ¡900.000 millones de euros! Y después de España, vendría Italia… El rescate de España no era una opción. Ni para España ni para Europa. Tal vez algún día los historiadores podrán reconstruir con documentos hasta qué punto Europa/Alemania se planteó o descartó el rescate de España.
Porque, entre tanto, cuando más apretaba la soga -con el interés de los bonos en cotas intolerables allá en julio de 2012- llegó el Séptimo de Caballería al mando de Mario Draghi trompeteando el “whatever it takes” que ahuyentó los indios y bajó la fiebre de la prima de riesgo: “El Banco Central Europeo hará todo lo que sea necesario para salvar el euro. Y, creanme, será suficiente”. Aquí contamos que fue un comentario imprevisto, quizá improviado -tengo cada vez más dudas-, que en el último minuto salvó al soldado Rajoy .

 

DRAGHI DICE QUE NO EXISTEN RIESGOS DEFLACIONISTAS PARA LA ZONA DEL EURO
Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo

Nadie duda de que fueron las palabras mágicas de Draghi en Londres el 26 de julio de 2012 las que marcaron un antes y un después en la batalla del euro: “El BCE hará lo necesario para sostener el euro. Y créanme, eso será suficiente“.

“Una palabra tuya bastará para sanarme”, le soltó Rubalcaba a Rajoy para recordarle quién tenía el mérito de la bajada de nuestra prima de riesgon en una sesión del Congreso abundante, porcierto, en citas bíblicas.  No estaban mal tiradas. Hace tiempo que las palabras y los silencios de los banqueros centrales -los sumos sacerdotes del capitalismo- han adquirido un tono y poder proféticos. En el caso del euro, nunca tan pocas palabras tuvieron tanto impacto. Basta ver la evolución de la prima de riesgo a partir de aquel 26 de julio.

prima de riesgo españa prima de riesgo 2

Pues bien,ahora nos enteramos de que todo fue pura improvisación. Lo cuenta el corresponsal del Financial Times en Bruselas. Ha conseguido 100 páginas de transcripciones de las entrevistas que Timothy Geithner mantuvo con sus asistentes para escribir el libro  Stress Test: Reflections on Financia Crisis. En el libro de Geithner se limita a decir que las palabras de Draghi fueron una improvisación (impromtu). Y sólo por eso me parece que esta historia merece una entrada en un blog que gusta de rastrear el azar en los momentos decisivos de la historia. Ahí va una traducción rápida de la transcripción con los giros y dudas propios del lenguaje oral.

-Geithner: Las cosas se deterioraron de nuevo de manera dramática en el verano y eso es lo que le llevó a [Draghi a] decir en agosto, estas cosas yo no las escribiría, pero el se las sacó de la manga -estaba en Londres en una reunión con un grupo de hedge funds y banqueros. Quedó muy preocupado por cómo apuntaban directamente a Europa, porque en ese momento la comunidad de los hedge funds pensaba que Europa estaba llegando a su final. Recuerdo que me lo contó después, que él estaba simplemente, estaba tan alarmado que decidió añadir esas palabras y así casualmente hizo esas declaraciones como ‘haremos lo necesario’. Ridículo

Entrevistador: ¿Fue simplemente una improvisación?

Geithner: Totalmente impromptu… Fui a ver a Draghi y  Draghi en ese momento no tenía ningún plan. Hizo este tipo de declaración desnuda del tema. Se toparon con ella.”

Geithner
Timothy Geithner, secretario del Tesoro de EEUU (2009-2013)

Tampoco tienen desperdicio sus comentarios sobre la decisiva y catastrófica reunión de Merkel y Sarkozy en Deauville (en la que anunciaron descuentos a los bonistas en las restructuración de la deuda griega), el intento de involucrar a EEUU en el golpe de estado a la italiana contra Berlusconi, sus opinones (amistosas) sobre el ministro alemán de Finanzas Wolfgang Shäuble o la trampa surrealista que le tendieron invitándole a una reunión del Ecofin en Polonia. Lo cuenta todo con más detalles y franqueza que en el libro y un uso generoso de la palabra “fucking”.

 

desigualdad EEUU

Pocos ponen en duda que la desigualdad supone en sí misma un desafío moral y, a medio plazo, un problema de estabilidad política, pero ¿es también un “mal negocio” económico? Si la desigualdad daña la economía, ¿por qué un país tan crecientemente desigual como EEUU se mantiene como motor de la innovación y la economía mundial?

Hoy en el Financial Times, Martin Wolf habla del asunto. Lo llamativo del artículo es que no cita a Marx ni a Piketty sino los informes de esos dos templos del capitalismo liberal como son Morgan Stanley y Standard & Poors. Como el artículo es de pago, resumo las ideas más relevantes:

-La desigualdad en EEUU es un fenómeno indiscutible y en crecimiento constante. En 2013, el 3% más rico de la población se quedó con el 30,5%  de la renta. Ese mismo 3% de ricos es el único grupo cuyos ingresos han crecido desde principios de los 90.

-Las causas de la creciente desigualdad hay que buscarlas en un mercado de trabajo dual y muy polarizado. Se dispara la proporción de trabajadores con baja formación, salarios bajos y empleos inseguros mientras, al mismo tiempo, aumentan los salarios de los mejor educados.

-Las políticas fiscales son menos redistributivas que las de hace décadas.

-EEUU encabeza la lista de la OCDE en procentaje de empleos con salarios bajos (en términos relativos, claro).

-La creciente desigualdad debilita la demanda y frena la mejora del nivel educativo del conjunto del país.

-Hasta la crisis, los trabajadores que no veían mejorar sus salarios, podían pedir dinero prestado (el “dadles de comer crédito”, en expresión del exconomista jefe del FMI Raghuram Rajan). La desaparición del crédito tras la caída de Lehman Brothers ha frenado la recuperación del consumo.

-No hay demanda alternativa. Ni los gobiernos están en disposición de gastar más, ni las empresas se arriesgan a invertir más (precisamente por la baja demanda que preven), ni las exportaciones pueden tirar mucho másde la economía  cuando todos los países pelean por exportar. Todo apunta al “estancamiento secular” de la demanda que pronostica Larry Summers, el exsecretario del Tesoro de Clinton.

desigualdad

-El impacto de la desigualdad sobre la educación también es preocupante. EEUU es el único país rico en el que los jóvenes (25-34 años) no tienen un nivel educativo mejor que sus mayores (55-64 años).

-En los hogares más pobres, la tasa de graduación sólo ha aumentado un 4% entre los nacidos en los 60 y los nacidos en los 80. En el caso de los hogares más ricos, el aumento ha sido del 20%.

-Sin una mejora educativa, la movilidad social se frena en seco. Lo más probable es que los hijos de las familias más prósperas mantendrán el nivel y los hijos de los pobres seguirán siendo pobres.

-El fracaso en el aumento de los niveles educativos deteriora a largo plazo la prosperidad económica. Volvemos al bucle: menos educación, trabajo por pagado, menores salarios para consumir etc

-La desigualdad creciente erosiona el ideal republicano de una ciudadanía compartida.

En definitiva, una vuelta al siglo XIX. Un mundo inquietante. No muy lejos del profestizan algunas distopías de Hollywood: la voladura de la clase media sustituida por islas de privilegio hereditario rodeadas de enormes guetos sociales condenados a la pobreza secular.

No es muy diferente la argumentación que presenta otro excolaborador de Clinton, Robert Reich, en este magnífico y persuasivo documental.