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INTERVENCIÓN DE PEDRO SÁNCHEZ
Pedro Sánchez blande el Financial Times: “Rescue en inglés, señor Rajoy, es rescate”

“Esa fue la gran decisión de la legislatura, esa fue la gran medida de política social: evitar el rescate”, afirmó Rajoy ayer en el Congreso. Por la tarde Pedro Sánchez le acusó de mentir: “Sí, señor Rajoy, hubo rescate con toda la versión del rescate: hombres de negro, troika, memorándum; todo para salvar al soldado Rato”. El líder socialista citó titulares de prensa nacional e internacional: “En el Financial Times, “rescue”, ¿sabe lo que quiere decir, señor Rajoy? “Rescate”.

¿Quién tiene razón? ¿Hubo rescate? ¿Hubo rescate en toda regla, con sus hombres de negro, troika y Memorandum of Understanding?

¿Hubo rescate? SI.

¿Fue un rescate total como el de Grecia o Portugal? NO.

La distinción trasciende el simple debate nominalista; si es que en política los debates nominalistas son simples. “Las palabras son colinas desde las que se ganan las batallas”, suele decir el politólogo y miembro fundador de Podemos Íñigo Errejón.

El miedo del Gobierno a la palabra “rescate” le llevó a disfrazarlo de eufemismos como “línea de crédito”, “préstamo en condiciones muy favorables”. Fueron los términos empleados por Guindos y Rajoy el fin de semana de junio de 2012 en el que anunciaron el, ejem, rescate. Pero evitaron la palabra y quisieron restarle toda trascendencia. De hecho, el presidente del Gobierno  compareció a regañadientes al día siguiente de su ministro de Economía. Si hubiera sido por él… Era domingo. Terminada la rueda de prensa, Rajoy se subió a un avión para asistir al partido inaugural de la selección española en la Eurocopa en Gdansk (Polonia): “Me voy porque la Selección lo merece y porque el asunto está resuelto”. Tan resuelto que quiso venderlo como un éxito: “Rajoy presenta el rescate como si fuera una victoria”, le recordó ayer Sánchez tirando del titular del Financial Times. “`Rescue´ en inglés, señor Rajoy, es `rescate´”.

rajoy rescate bancario
Rajoy el día del rescate bancario: “Me voy porque la Selección lo merece y porque el asunto está resuelto”

Sí, fue un rescate. Nos tuvieron que prestar dinero para tapar el socavón millonario que dejó en las cajas de ahorro el estallido de la burbuja inmobiliaria. Pero también es cierto que las condiciones quedaron muy lejos de las impuestas en otros rescates europeos.

Las condiciones se fijan en el Memorandum of Understanding, el célebre MoU, el Memorando de Entendimiento; vamos, el acuerdo al que se compromete el país a cambio de recibir el dinero.

En éste enlace puede verse la versión íntegra del rescate bancario a español:

Son 23 páginas con fecha de 20 de julio de 2012. 37 artículos agrupados en ocho títulos. La mayor parte detalla la intervención en toda regla del sistema bancario español. Incluye el requerimiento exhaustivo de datos (informes semanales de depósitos, liquidez etc.) y el envío de misiones de supervisión de la Troika (Comisión Europea-Banco Central Europeo-FMI) a la que se suma, en nuestro caso, la Autoridad Bancaria Europea. Las condiciones que van más allá del sector bancario se enumeran en el título VI. Resumo:

Artículo 29. Vigilancia del déficit excesivo.

Artículo 30. Objetivos de déficit que España debe cumplir año a año (y que luego se relajaron) y creación de una autoridad presupuestaria independiente (creada está, otra cosa será su eficacia y que el Gobierno se la tome en serio).

Artículo 31. Aquí se detallan las reformas estructurales con una redacción muy genérica

“…En concreto, se recomienda que España: 1) introduzca un sistema tributario acorde con los esfuerzos de consolidación fiscal y más
propicio para el crecimiento; 2) reduzca el sesgo inducido por la fiscalidad a favor del endeudamiento y la propiedad de vivienda; 3) lleve a la práctica las reformas del mercado de
trabajo; 4) adopte medidas complementarias para aumentar la eficacia de las políticas activas dirigidas al mercado de trabajo; 5) adopte medidas complementarias para la apertura de los
servicios profesionales, reduzca las demoras para obtener licencias y permisos para abrir nuevos negocios y erradique los obstáculos a la actividad empresarial; 6) complete la
interconexión de las redes eléctricas y de gas con los países vecinos, y aborde el problema del déficit tarifario en la electricidad de forma global”.
 Ahora comparemos esto con el MoU de una intervención full monty como la de Portugal. Son 34 páginas con fecha 3 de mayo de 2011. El grado de intervención es apabullante.Si quieren saber cómo suena un MoU de verdad, recomiendo la lectura en inglés del memorando íntegro de Portugal:
 los hombres de negro
Los “hombres de negro” de la Troika a su llegada a Lisboa
Excepto el tamaño de las toallas, nada escapa a su control: política fiscal de gastos e ingresos, sector financiero, medidas estructurales, privatizaciones, sanidad, mercado laboral, educación, mercado de bienes y servicios, ferrocarriles, correos, energía, mercado inmobiliario, contratación pública, sistema judicial… Portugal ha sido sometido a un protectorado económico en toda regla. Estás son algunas de las centenares de condiciones que impusieron a nuestros vecinos en apenas una página del MoU:
-Limitar las admisiones de personal en la administración pública para conseguir un recorte entre 2012-2014 de un 1% en la administración central y del 2% en la administración local y regional
-Congelar los salarios de los funcionarios en 2012 y 2013 y restringir las promociones
-Ahorrar 100 millones en 2012 en el coste de la sanidad para funcionarios
-Ahorra 550 millones en gasto sanitario global
-Reducir las pensiones que superen los 1.500 euros según los tipos aplicados al sector público desde enero de 2011. Objetivo: ahorrar al menos 445 millones de euros.
-Suspender la revalorización de las pensiones según el IPC y congelarlas, excepto las más bajas, en 2012.
-Reformar el seguro de paro para obtener un ahorro medio de 150 millones.
-Reducir las transferencias a las autoridades locales y regionales en al menos 175 millones.
-Hacer obligatoria la receta electrónica.
-Trasladar servicios ambulatorios de los hospitales al sistema de atención primaria.
-Actualizar anualmente la lista de todos los médicos en activo por especialidad, edad, región, centro de salud y hospital sea público o privado
En el caso de España,  ¿hubo “hombres de negro”? Sí. ¿Hubo Troika? Sí. ¿Hubo Memorando? Sí. Pero decir -como dijo Sánchez- que “hubo rescate CON TODA LA VERSIÓN DEL RESCATE”, parece un poco exagerado. Hay MoUs y MoUs dejando a un lado al polémico entrenador.
¿El mérito fue de Rajoy? Lo cierto es que Europa se podía permitir el rescate de economías pequeñas como Grecia, Irlanda y Portugal, pero no España. El rescate de Portugal ascendió a 78.000 millones de euros. El de Irlanda a 62.000 millones. El primero de Grecia a 110.000 millones. Si España hubiera necesitado el rescate, ¿a cuánto habría ascendido?
El rescate de los otros países cubrió las necesidades de financiación de tres años. En 2012 las necesidades de financiación de la economía española rondaron los 300.000 euros. Si nos hubieran aplicado un rescate “tradicional”, Europa habría necesitado prestarnos ¡900.000 millones de euros! Y después de España, vendría Italia… El rescate de España no era una opción. Ni para España ni para Europa. Tal vez algún día los historiadores podrán reconstruir con documentos hasta qué punto Europa/Alemania se planteó o descartó el rescate de España.
Porque, entre tanto, cuando más apretaba la soga -con el interés de los bonos en cotas intolerables allá en julio de 2012- llegó el Séptimo de Caballería al mando de Mario Draghi trompeteando el “whatever it takes” que ahuyentó los indios y bajó la fiebre de la prima de riesgo: “El Banco Central Europeo hará todo lo que sea necesario para salvar el euro. Y, creanme, será suficiente”. Aquí contamos que fue un comentario imprevisto, quizá improviado -tengo cada vez más dudas-, que en el último minuto salvó al soldado Rajoy .

 

zp el dilema

Hay que reconocerlo. Zapatero resulta enternecedor en sus memorias (El dilema. 600 días de vértigo). Ingenuo, incluso. Creyó que la mayor y más atropellada modificación de la Constitución serviría para aplacar el ansia de sangre de los mercados.

5 de agosto de 2011. La prima de riesgo se ha convertido en la pesadilla que atormenta al presidente. Ronda los 400 puntos (¡rozaría los 700 con Rajoy en julio de 2012!). Empezando por Grecia, los compradores de deuda pública están estrangulando a los países del sur de Europa. Apuestan por una ruptura del euro. Zapatero está convencido de que la situación es insostenible. Habla por teléfono con Jean Claude Trichet, entonces presidente del BCE, quien le adelanta lo que ese mismo día va a enviar por carta, la famosa carta de Trichet. El BCE está dispuesto a intervenir en el mercado secundario y comprar deuda española e italiana a cambio de que España reforme su mercado laboral, limite la negociación colectiva, desenganche las clausulas vinculadas a la inflación… y apruebe una “nueva regla de gasto”.

Literalmente. Punto 2/c: “The introduction of a new spending rule (limiting spending increases in normal times to the trend growth rate of GDP, unless financed by changes to tax legislation) is welcome. It is key that this rule applies in the future to all government subsectors”. (p 251)

En ningún lado pone que el BCE pida/exija/sugiera que se incorpore esa regla de gasto a la Constitución. La idea (¿la ocurrencia?) de acometer con máxima urgencia una reforma constitucional de tal calado fue de Zapatero. El 23 de agosto en el Congreso anunció por sorpresa (ah, cómo se echan de menos aquellos golpes de efecto) la propuesta de reformar la Constitución para introducir la “regla de oro fiscal”. En aquellas fechas se publicó que Zapatero había decidido anunciar  la reforma tan sólo una hora antes del debate.

El presidente se lo había adelantado a Rajoy sin concretar el contenido exacto. Simplemente que estaría inspirada en “la Constitución alemana, que era el referente en esta materia”. ¿Nos hizo la sugerencia Frau Merkel? No lo sabemos, pero Zapatero tiene un interés especial en desmentir la especie de que Europa nos había impuesto la reforma constitucional. Y eso le lleva -no sin cierta polémica- a publicar en su libro la carta de Trichet.

Sí, el mérito es suyo y sólo suyo. Y lo hace muy consciente de que fue “una de las decisiones menos respaldadas y comprendidas del partido”, “la propuesta no entusiasmó a las filas socialistas y a Rubalcaba”, porque restringía “las alternativas” políticas y “las políticas más proclives a instrumentar prestaciones sociales a través del gasto público”.  No iba descaminada la “desafección” socialista con la reforma del 135 pactada con los populares. En los últimos meses, han sentido en sus carnes el coste de aquella reforma. Podemos la ha convertido en prueba incontrovertible de la connivencia entre PSOE y PP.

¿Por qué el empeño de ZP en reformar el 135?

El presidente creía que estábamos a un paso del rescate. “Fue una decisión autónoma, adoptada por razones de fondo y con la motivación política inmediata de asegurar nuestra autonomía, NUESTRA SOBERANÍA”, dice. Entiéndase: de evitar la intervención y el rescate de la economía española. (No sé por qué me viene el recuerdo del general Jaruzelski decretando el estado de sitio para evitar la intervención de los tanques rusos y mantener la “autonomía” polaca).

Con la reforma -sostiene ZP- buscaba fortalecer la CONFIANZA en nuestro país: bonistas, tranquilos, siempre seréis los primeros en cobrar. Así queda inscrito en el 135 reformado “… Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y SU PAGO GOZARÁ DE PRIORIDAD ABSOLUTA”.

“En manos del Gobierno quedaban pocas iniciativas posibles para generar más confianza en el compromiso de nuestro país con su solvencia económica”, añade Zapatero en sus memorias. La reforma del 135 salió adelante con el apoyo prácticamente unánime de la bancada socialista. Y una nueva redacción, por cierto, que lo hace casi tan largo como la Constitución de Estados Unidos.

derogacion135

¿Pero era necesaria la reforma de la Constitución? Veamos los argumentos de Zapatero.

“Con la reforma del artículo 135 -escribe ZP-… no nos obligamos a nada a lo que no nos tengamos que obligar por el hecho de pertenecer al proyecto de la Unión Europea”. Y ahora llega lo mejor: “Es verdad que no era imprescindible –no lo era entonces y sigue sin serlo hoy- consagrar dicho compromiso en la Constitución, pero hacerlo tiene a su favor argumentos que lo respaldan”.

¿Cuáles? Resumo:

-No hay mensaje jurídico más fuerte que el constitucional para infundir confianza

-Al introducir la regla de gasto en la Constitución se obliga al control del déficit a todas las administraciones, también a esas manirrotas comunidades autónomas que tanto preocupaban en Europa.

-Incorporamos a nuestra Constitución la disciplina de la Unión Monetaria

-Y la urgencia estaba justificada porque nos encontrábamos en “un estado de necesidad constitucional” (sic). Era imprescindible si queríamos preservar nuestra soberanía en un momento crítico.

Pero lo mejor viene al final. Después de semejante lío que hurtó el debate democrático y se convirtió en una losa para su partido, Zapatero dice que la reforma “nos dio un importante respiro… pero fue solo un respiro”.

Vamos, que no sirvió de nada.

Fuera por desconocimiento (ay, qué fue de aquellas dos tardes de economía) o carácter, parece que Zapatero entró en pánico en la partida de póquer que se estaba jugando frente a los mercados de bonos y la Europa alemana. Italia, que pasaba por los mismos problemas, no reformó su constitución -aunque, todo hay que decirlo, meses después vivió un golpe de estado palaciego que desalojó al primer ministro Berlusconi.

Momento de recordar la segunda frase más famosa de James Carville, el asesor electoral de Bill Clinton -el mismo que acuño “it´s the economy, stupid”.

“Solía pensar que si existiera la reencarnación”, dijo Carville, “querría volver como presidente, Papa o estrella del béisbol. Pero ahora me gustaría reencarnarme en mercado de bonos: puedes intimidar a todos”. Pues eso, que Zapatero se dejó intimidar.

james carville
James Carville

Pd: El 20 de noviembre el PP ganó las elecciones y se llevó otra decepción. La simple llegada de Rajoy a la Moncloa no restauraba la confianza. Ni las nuevas medidas fiscales, ni la nueva reforma laboral, ni las sucesivas reformas bancarias de Guindos. Simplemente, no nos creían. La prima seguía subiendo y subiendo hasta que en julio de 2012 rozó los 700 puntos. Fue entonces cuando  Draghi pronunció sus famosas palabras: “haré lo que sea necesario para preservar el euro”. En otra entrada de este blog, (La improvisación que salvó el euro) hemos contado el papel que jugó el azar en la decisión más trascendente de la crisis del euro hasta la fecha.