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muerte en león

¿Qué lleva a tres mujeres con una vida cómoda en una apacible ciudad de provincias española a cometer un asesinato? Uno podría entender que alguien presa de un arrebato transitorio mate, incluso podría entender que una sola persona se obsesione hasta el punto de ver en el asesinato la única salida, pero ¿qué tres mujeres con una vida aparentemente “normal” se pongan de acuerdo en planificar y cometer un crimen? ¿Ninguna temió que todo saliera mal y el crimen, además de acabar con la víctima, les arruinara la vida? Hay más. Hablamos de tres personas que, por oficio o cercanía familiar, las tres tenían contacto con el mundo policial ¿ninguna de las tres sabía que el crimen perfecto empieza a rozar la imposibilidad en nuestros días de móviles y cámaras por doquier?

Muerte en León, el último documental de Justin Webster -británico afincado en Barcelona y autor del magnífico Seré asesinado y, más recientemente, de El fin de ETAtrata de responder a las preguntas que rodean el asesinato de la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco, el 12 de mayo de 2014. La investigación policial y el proceso judicial dieron la respuesta, digamos, forense del caso, pero la incredulidad aún impregna el aire de la ciudad: “¿Cómo puede una mujer, un ama de casa, llegar a matar a una presidenta de la diputación de tres disparos? ¿Cómo es posible llegar a eso en una mente normal? Ese es el tema fundamental”, se pregunta ante la cámara Matías Llorente, diputado provincial que no pasaba por ser el mejor amigo de la víctima.

A lo largo de cuatro episodios de una hora -en línea con series documentales de tema criminal, factura y éxito reciente como la oscarizada O. J., Made in America, Making a Murderer o The Jinx-, Webster explora el asesinato de la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco, a manos de Montserrat González con la complicidad de su hija Triana y de la amiga de su hija y agente de la policía local, Raquel Gago.Y el resultado está a la altura de las citadas series norteamericanas. Destaco especialmente la calidad de las entrevistas, la edición del juicio y una estructura narrativa que en ningún momento pierde al espectador.

La justicia condenó a Montserrat a 22 años de cárcel, a Triana a 20 como cooperadora necesaria y a Raquel a 14 como cómplice. La “verdad” judicial, sancionada en noviembre de 2016 por el Tribunal Supremo, establece que las tres se concertaron para cometer el crimen aquel día de mayo de 2014. Pese a la confesión de Montserrat, aún son muchos los que expresan incredulidad. Ni las que la conocían mejor, consiguen explicarse su conducta “por mucho odio que tuviera”. Los psicólogos han dictaminado que la asesina confesa se encuentra en sus cabales y ella nunca ha mostrado signo de arrepentimiento. ¿En qué momento decidió cruzar la línea roja esta señora de Mercedes SLK y marido comisario de policía en Astorga? “Sólo pensé en hacerlo, no en las consecuencias”, responde en una entrevista telefónica desde la cárcel. “Veía a Triana muy mal. Lo hice porque no querían ir al entierro de mi hija”.

A partir de un duro enfrentamiento, sostiene la defensa, Triana se sintió víctima del acoso y castigo de quien fuera su jefa. Sintió que su futuro en la diputación estaba truncado mientras continuara Isabel Carrasco. La obsesión de la hija envenenó la cabeza de la madre hasta llevarla a una conclusión delirante: cuando Montserrat supo que en la guerra de facciones del PP leonés Rajoy había terciado en favor de Carrasco, decidió matarla. ¿Cómo es posible que no vieran otra salida? Triana era ingeniera de telecomunicaciones. Había trabajado en Alemania ¿No podía buscar otro empleo en otra ciudad? A los ojos de madre e hija, León se revela como una ciudad cerrada de la que estos personajes, como en la película de Buñuel, son incapaces de escapar.

Muerte en León se apoya en la vista oral, en entrevistas y en material de archivo para conducirnos hasta la conclusión judicial. Las reconstrucciones se reducen al mínimo. Sólo en los últimos minutos introduce algunas incógnitas no despejadas del caso. Baste decir -no vamos a reventarlo- que deja en el aire la sospecha de una teoría conspirativa. Pero no es sólo este golpe de efecto lo que, a mi juicio, hace recomendable la serie. Hay al menos otras dos razones.

La primera, que hay que llamar la atención sobre este magnífico documental porque corre el riesgo de pasar sin pena de gloria por la incuria de su productora y emisora, Movistar+. Quien quiera verlo legalmente tendrá que zambullirse en su desordenada plataforma, rastrear en la pestaña de documentales y ver si lo encuentra entre “Yellowstone, el gran deshielo”, los documentales romanos de Mary Beard, “Mayday, catástrofes aéreas” y la Primera Guerra Mundial en color… Un sindiós.

La segunda razón tiene que ver con lo que documental desvela sobre la vida tranquila pero también asfixiante de una de esas capitales de provincia de la España interior y vacía. León. El páramo y el gótico. La pausa comercial de mediodía para ir a comer a casa. Una España conservadora donde el PP se confunde con el paisaje;  donde los partidos políticos ejercen el poder como agencias de colocación y repartidores del presupuesto; donde la peor oposición la forman los descontentos de tu propio partido; donde los afectos y los odios se cruzan por la calle; donde, lo sabemos bien, el empleo es un bien escaso y “colocarse” un vocablo que empieza a caer en desuso; donde la máxima aspiración es sacar una oposición a funcionario y, si es posible, no muy lejos de la casa familiar. No es casual que unas oposiciones a la diputación se conviertan en el particular Watergate leonés de Isabel Carrasco: demasiados parientes de alcaldes y otros cargos del PP coparon las primeras plazas. No es casual que Triana iniciara su camino sin retorno a raíz de su fracaso en otras oposiciones a la diputación: no han querido pasarle las preguntas para un puesto que considera hecho a su medida. Somatiza el suspenso como parte de la persecución a la que se siente sometida desde que cayera en desgracia ante Isabel Carrasco. Y sabía que no era la única: “De Isabel estaba hablando mal mucha gente, si encima ahí hablan todos mal con la misma, pues al final puede pasar lo que ha pasado”, comenta el diputado Matías Llorente. Nadie desmiente que fuera todo un carácter. Con el crimen aún en las primeras páginas, una pintada macabra y fugaz apareció en la pasarela sobre el río Bernesga donde fue asesinada la presidenta: “Aquí murió un bicho”.

Al final del documental, la periodista Ángela Domínguez lanza una reflexión: “¿En qué medida la ambición se convierte en una perversión y además, al verse truncada, genera odio? Pues también no solamente por la maldad que reinaba y reina en Montserrat y que posiblemente estaba azuzada por su hija Triana y por la complicidad torpe y necia también de Raquel. Había algo más. Había un ambiente propicio para que esto sucediera. Y ese es el gran error. Esa es la culpa que debería pesar sobre todo León”.

Un “ambiente propicio”. Esas palabras me trajeron el recuerdo de un relato de Borges, El hombre en el umbral (El Aleph): “No hay un alma en esta ciudad (pude sospechar) que no sepa el secreto y que no haya jurado guardarlo”.

 

 

 

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Rivera iglesias

“¿Qué esperamos congregados en el foro?
Es a los bárbaros que hoy llegan”.

Esperando a los Bárbaros, Konstantino Kavafis

De todos los argumentos electorales de la larga campaña del 2015, ninguno más evidente que el de la brecha generacional. Si la muerte de Franco supuso una ruptura, las elecciones de 2015 anuncian otra. Sea cual sea el resultado, la generación de Pablo Iglesias y Rivera está aquí para quedarse. El poder se ejerce con complicidad generacional.

En el 75, la juventud nacida en los años 40 desplazó del poder a unos mayores que por edad eran colaboradores voluntarios o involuntarios con el régimen franquista o recordaban los fantasmas de la Guerra Civil. El cartel naif de Felipe ganó al de Carrillo.

Felipe cartel 1977

40 años después, -si permiten la demamogia- aquellos “chicos” del 77 peinan canas y se sientan en consejos de administración. Y ahora, como si los ciclos generacionales siguieran la regla biológica de los 40 (40 años de franquismo, 40 de ETA, 40 años de Transición…), una nueva generación nacida en tiempos constitucionales se dispone a asaltar los corredores del poder.

Dicen que los nuevos “hijos terribles” (Sloterdijk)  se alimentan de la frustración de una generación -la suya- convencida de que va a vivir peor que sus padres. Instalados frente a precarios, insiders frente a outsiders, indignados frente a integrados. Partidas dispersas de jóvenes bárbaros atacan los muros de la ciudadela que cobija al partido de los ancianos. Los sondeos dejan patente la escisión. El Partido Popular es la cuarta fuerza entre los más jóvenes y la primera entre los mayores de 65; Podemos, justo a la inversa.

Sin embargo, al PP le dan muchas probabilidades de ganar las elecciones marcando distancias con los demás.

Voilà. He aquí la paradoja de las elecciones de 2015: la juventud irrumpe en el paisaje político, pero serán los viejos quienes decidan el resultado. Los jóvenes piden paso, los viejos exhiben números. Más de 11 millones de españoles superan los 60 años. La juventud mantiene intacto su prestigio sesentayochista, pero le aplasta el peso de nuestra invertida pirámide poblacional.

pirámide población españa

No es un fenómeno exclusivo de España o de la vieja -más viaja que nunca- Europa. Incluso en un país relativamente joven como Estados Unidos -buenas tasas de natalidad e inmigración-, el cambio demográfico está redefiniendo la clase media:

“La clase media norteamericana” -señalaba recientemente el FT-, “está transformándose por el envejecimiento de la población. Los ciudadanos mayores van a jugar un papel cada vez mayor en la economía a medida que su peso crece en los sectores con ingresos medios y elevados. Los datos del Pew Research Center muestran que los hogares de más de 65 años han sido los que más han mejorado su posición económica en lo que va de siglo y, de hecho, los que más han mejorado desde los años 70”.

Pronto comprobaremos si en España se cumple lo que auguran los sondeos: que el bloque de votantes mayores de 60 se convierte en el más importante de la democracia española y, también hasta qué punto vota como un solo hombre o se dispersa.

IMSERSO-hotel-viajar-vacaciones-edad

La demografía, como la geografía es el destino. ¿Qué políticas se imponen en una sociedad envejecida? En España, Rajoy ha recortado de todas las partidas importantes de gasto menos de una, la más grande, la partida de las pensiones, más de 110.000 millones de euros. En Alemania, la obsesión con los precios se atribuye al lejano espectro de la hiperinflación en la República de Weimar, pero seguro que también tiene mucho que ver con el miedo de un país de viejos ahorradores: nadie quiere ver cómo la inflación se come el capital que guarda para la jubilación. Reino Unido, Italia, toda Europa, incluso China serán en breve sociedades cada vez más envejecidas. ¿Hacia dónde se inclina la batalla presupuestaria en las sociedades envejecidas? ¿Cuáles son las prioridades? ¿Hay relación entre el déficit y la deuda de un país y la edad de sus votantes?

“…

¿Por qué calles y plazas aprisa se vacían
y todos vuelven a casa compungidos?
Porque se hizo de noche y los bárbaros no llegaron.
Algunos han venido de las fronteras
y contado que los bárbaros no existen.

¿Y qué va a ser de nosotros ahora sin bárbaros?
Esta gente, al fin y al cabo, era una solución”.

Esperando a los bárbaros. El propio Pablo Iglesias recurre al célebre poema de Kavafis en su último libro. Hoy los bárbaros son los jóvenes indignados, son los jóvenes inmigrantes, pero el partido de los ancianos no parece muy dispuesto a abrir las puertas de la fortaleza. El 20-D veremos si se rompen los diques generacionales.

 

 

 

 

 

 

ship-in-storm

Rajoy ha repetido hasta la saciedad el mensaje de la recuperación, pero le ha servido de muy poco en las elecciones autonómicas y municipales del 24 de mayo. Sin duda el PP contaba con caer desde sus extraordinarios resultados de 2011. Pero no tanto. Sí, pensaban que tendrían que pactar con Ciudadanos aquí y allá. Pero no que iban a perder el poder en 8 de las 12 comunidades donde gobernaban.

El mensaje de la recuperación no ha sido suficiente para contrarrestar el de la corrupción. Las tres comunidades donde más ha caído el paro en el último año -Baleares, Madrid y Comunidad Valenciana- han sido las comunidades donde más votos ha perdido el Partido Popular (tenemos que sumar aquí a Murcia). ¿Es pura casualidad que esas mismas tres comunidades hayan sido las que han generado más escándalos de corrupción en los últimos años?

El diagnóstico es unánime. Y lo comparte hasta el propio Rajoy. Esta vez la corrupción SÍ se ha pagado en las urnas. Sobre todo -sospechamos. porque la profunda crisis económica hace aún más intolerables estos comportamientos.

¿Qué puede hacer ahora Rajoy? Poco, como no sea mirarse al espejo y marcharse. Y quizá eso tampoco salvaría al PP. La mancha de la corrupción sólo se lava con caras nuevas de arriba a abajo. Y lleva tiempo -que se lo pregunten al PSOE-,  mucho más tiempo que los escasos cinco o seis meses que quedan de aquí a las elecciones generales.

La pérdida de poder ha sembrado el desconcierto en el partido. Parecía un buque herido a la deriva. El galeón del PP -y entramos ya en la metáfora de mi vídeo dominical en Cuatro– navega hacia un cabo de Hornos electoral. La tempestad del 24 de mayo ha abierto enormes vías de agua. El capitán sigue encerrado en su camarote de la Moncloa. Crujen las cuadernas. Rumores de motín recorren la cubierta. Los marineros genoveses dan órdenes contradictorias. Un puñado de oficiales -Herrera, Bauzá, Fabra, Rudi- descuelgan las chalupas para abandonar el barco. La vigía de “occidente” Aguirre se balancea en las jarcias del velamen.

¿Qué hacer? ¿Arrebatar el mando al capitán? ¿Girar a babor? ¿Tirar por la borda a la contramaestre Cospedal?

No hay tiempo para una maniobra evasiva. El capitán ha decidido atarse al timón. Morirá, si es preciso, fiel al rumbo marcado. Doblará el cabo de Hornos o se estrellará contra las rocas. Sólo le queda rezar para que amaine la tempestad. Que cale día a día el mensaje de la recuperación. Rajoy cuenta, una vez más, con el tiempo. Pero esta vez le queda muy poco.

 

Thatcher se va Rajoy mira a su espalda
Maggie se despide de Downing Street                              Más le vale a Rajoy mirar a su espalda

“It´s the economy, stupid” fue el famoso lema que el estratega electoral James Carville escribió en la pizarra del cuartel general de la campaña de Bill Clinton en Little Rock (Arkansas) en 1992. La intención de Carville era que nadie se desviara del foco de la campaña. La crisis económica estaba derumbando a un ritmo acelerado la presidencia de George H. W. Bush (senior). Quién lo iba a decir un año antes de las elecciones cuando la aprobación popular alcanzaba sus cotas más altas por la victoria en la guerra del Golfo (1991).

“Es la economía, estúpido” se ha convertido desde entonces en un estereotipo político. Un modelo para la victoria. El énfasis en el mensaje económico sirvió para que la campaña de un desconocido gobernador de un estado, Arkansas, de escaso peso en el conjunto de la unión culminara en el éxito que le llevó a la Casa Blanca. Y eso ha pesar de la ristra de “escándalos” que le fueron descubriendo a lo largo de la campaña. Para los yonkis, como yo, de la política norteamericana dejo aquí íntegro uno de los reportajes sobre aquella campaña, The War Room. Que nadie se pierda al extraordinario personaje que es James Carville llorando ante su equipo cuando faltan menos de 24 horas para la victoria. Está a partir del 1:14:30. El acentazo de Luisiana de Carville no siempre facilita la comprensión, pero creo que eso no resta emoción a la escena.

Ahora Mariano Rajoy se cree igualmente blindado por la economía. Tanto ante los electores como ante sus huestes. Es cuestión de tiempo. Sólo falta que cale el mensaje [1]. Pero la economía puede NO ser suficiente. “No es SÓLO la economía, estúpido”. Ni ante las elecciones ni ante el debate interno. Se dan las condiciones, cree el politólogo Lluis Orriols, para que broten las conspiraciones internas. En contra de lo que pueda pensarse, la conspiración de un partido contra el jefe de Gobierno no aparece cuando la economía va mal o la derrota es segura, sino cuando existen opciones de victoria. Uno no se embarca en la arriesgadísima jugada de desafiar al líder del partido y del Gobierno para convertirse en líder de la oposición. Orriols desarrollaba esta idea en un artículo en El País (21/04/2015), Rajoy y el debate sucesorio.

La observación me pareció muy interesante y quedé con él para comentarlo en mi vídeo del domingo en Noticias Cuatro. Le añadí unas gotas de la conspiración por antonomasia, la de Julio César, porque este año los idus de marzo se han trasladado al mes electoral de mayo. Veremos qué pasa después si hay una debacle del PP… Cierto que, por ahora, no veo alrededor de Rajoy conspiradores con peso político como Nigel Lawson, Michel Heseltine o el Geoffrey Howe que jugó el papel de Marco Bruto en el asesinato de su jefa. Pero, como dice Orriols, tampoco Thatcher pensaba que se iban a atrever a descabalgarla y mira lo que pasó… Mariano, guárdate de los idus de mayo.

A los yonkis de la política británica (que quizá coincidan con los de la política norteamericana y con los aficionados a House of Cards) les recomiendo esta breve pieza de Andrew Marr sobre la caída de la Dama de Hierro. Absténganse “antithatcheristas”. El material es de la BBC, así que no sé cuánto tiempo tardarán en levantarlo…

[1]-Por cierto, Bush senior perdió las elecciones en el 92 pese a que los primeros signos de recuperación económica empezaban a florecer. Los electores tardaron en percibirlos. Su hijo, George W , siempre le atribuyó una cuota de la derrota paterna al entonces presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan por no aflojar su política monetaria.

rato detenido
Esa mano en la nuca… La “retención” de Rodrigo Rato

En mayo de 1994, el Gobierno de Felipe González vivió quizá los peores quince días de su última legislatura. Todo empezó con la fuga del exdirector de la Guardia Civil, Luis Roldán, cuando se le estaba investigando por corrupción. En días sucesivos dimitió el ministro del Interior por la fuga de Roldán; el ministro de Agricultura, Vicente Albero, por fraude fiscal; los diputados Corcuera y Solchaga; y la policía detuvo ni más ni menos que al exgobernador del Banco de España, Mariano Rubio, y al exsíndico de la Bolsa, Manuel de la Concha, por el caso Ibercorp.

La detención de Rubio -ordenada por el entonces fiscal jefe de Madrid, Mariano Fernández Bermejo, y luego ministro de Justicia de Zapatero- fue entendida como el coletazo ejemplar de un gobierno que daba boqueadas en un charco de corrupción. Se llevó a cabo cinco días después de la fuga de Roldán. Era la gota que colmaba el vaso: el otrora respetado, temido y elogiado gobernador del Banco de España, el hombre que firmaba los billetes, el poderoso representante de la beautiful people socialista ¿era un defraudador fiscal? A la cárcel con él… Entonces se enviaba al personal relevante a prisión preventiva invocando con magnanimidad el amiguo concepto de “alarma social”. Apenas veo que se utilice ahora.

mariano rubio
Mariano Rubio, aguantando ante la comisión del Congreso

Rubio pasó 12 días en prisión. En la cuenta opaca le encontraron unos 780.000 euros. Su caso fue adelgazando en la instrucción hasta quedarse en un delito de falsedad que no se sustanció en ningún juicio porque Mariano Rubio murió de cáncer antes de la vista oral. De todo el asunto, lo más recordado es aquella sonada comparecencia parlamentaria en la que destacaron el socialista Hernández Moltó -“Señor Rubio, míreme a los ojos”- y la diputada Rudi cual princesa de Éboli por su parche en un ojo. Hernández Moltó -dicho sea de paso para quien no lo recuerde- está ahora imputado por la gestión de Caja Castilla-La Mancha.

Con Rodrigo Rato podemos estar ante otro nuevo caso Rubio por el espectáculo de su detención momentánea a la hora de los informativos o, quizá, ante otro de los casos que más daño hizo -si no el que más- al felipismo: el caso Roldán.

roldán a juicio
Luis Roldán, conducido ante la Justicia

Lo de Luis Roldán fue el colmo: que el jefe de la Guardia Civil fuera un ladrón y además se fugara resultó devastador para la imagen del Gobierno socialista. Es en este sentido político y electoral y no en los delitos ni en los dineros donde veo el parecido razonable: que quien fuera en otro tiempo látigo de evasores fiscales haya resultado ser él mismo un evasor fiscal; que el elogiado, respetado y ensalzado Rodrigo Rato era todo mentira. Y no vale de nada decir que hace tiempo que Rato no es del PP o que hace años que no ocupa cargo público alguno. Rodrigo Rato es la historia viva del PP aznarista en su mejor momento. El autor del “milagro económico” del PP que a la vuelta de los años ha devenido en pesadilla y latrocinio por doquier.

De esto va mi vídeo dominical en Noticias Cuatro.

Por cierto, que al PSOE de FG no le sirvió de nada el escarmiento ejemplar en la persona de Rubio. Dos años después perdía las elecciones ante el PP de Aznar. Ahora la víctima sacrificada en el altar de la indignación se llama Rodrigo Rato, pero me temo que la diferencia esta vez es que la alternativa no es el otro gran partido de la oposición sino los nuevos “purificadores” que asedian la fortaleza del bipartidismo. A esto pónganle la música de Juego de Tronos. “Le hemos entregado el poder a Podemos”, cuenta hoy Raúl del Pozo que le dicen algunos dirigentes del PP. No sé si a Pablo Iglesias o a Albert Rivera… Con coleta o sin coleta, los “bárbaros” están a las puertas gracias a la inestimable ayuda de los que están dentro. Bárcenas, Pujol, Urdangarín y la Infanta, el saqueo de los ERE y ahora ni más ni menos que Rato… Resulta que los antisistema estaban dentro del sistema.

Una precisión: el plano de escucha de Rodrigo Rato mientras Aznar dice que el PP ha acabado con la corrupción procede del archivo con la realización propia del PP; no es un inserto malintencionado. Resulta desolador pensar que, mientras Aznar decía estas cosas, Bárcenas andaba cobrando sobornos y repartiendo sobres; Correa hacía de las suyas en los territorios políticos del PP etc, etc, etc. ¿Era todo mentira o también cinismo?

 

 

 

Albert rivera2

Ejercicio de demoscopia recreativa: ¿qué auguran los resultados de Andalucía?

Si proyectamos los votos a unas generales, el PP sufriría una importante pérdida de escaños e IU desaparecería.

Me he puesto a hacer números de manera apresurada (no descarto errores) y he comparado las generales de noviembre de 2011 con las autonómicas de marzo de 2012 para ver en qué medida se podrían hacer proyecciones entre unas y otras. A diferencia de las europeas,  la circunscripción provincial es la misma y la diferencia en la participación no es tan grande.

De los 60 diputados andaluces, el PP sacó 33, 25 el PSOE y 2 IU. Cuatro meses después los andaluces volvieron a votar en sus comicios autonómicos. Si hubiéramos proyectado aquellos resultados a unas generales, el PP habría perdido 3 diputados, el PSOE habría subido 2 e Izquierda Unida, 1. Ligero escoramiento a la izquierda, por tanto, en una consulta en la que la participación había bajado del 70% al 62%; unos 415.000 votos menos. Pero la variación en escaños habría sido pequeña: 3 diputados habrían pasado de la derecha a la izquierda.

Si repetimos la misma proyección con las andaluzas de ayer, la variación es mucho mayor: el PP perdería 13 escaños, el PSOE subiría 2, Podemos sacaría 9 y Ciudadanos, 4 en el bloque andaluz del Congreso. Supongamos que en las generales aumente la participación hasta la tasa habitual, unos 400.000 votos más, y que ese aumento no se reparta por igual y se escore a la derecha con una variación similar a la de 2011, que el PSOE aguante en los 25… Con todo, el PP podría perder 10 escaños en Andalucía. De los 33 a los 23. Una cifra con la que siempre ha perdido las elecciones en el conjunto de España. En 1996, cuando Aznar ganó por los pelos, sacó 24 diputados de Andalucía. O Rajoy moviliza/recupera/gana hasta el último de sus votos o se le va a complicar mucho la existencia política.

Quizá no se puedan extrapolar los resultados del bastión socialista en Andalucía al resto de España, pero sí los del PP y estos apuntan en una dirección preocupante para los de Génova 13. Hasta ahora parecía que la emergencia de Podemos y la erosión del bipartidismo amenazaba sólo PSOE. Anoche vimos que también al PP se le ha abierto todo un agujero en la línea de flotación por el que asoma la cabeza de Albert Rivera. No tanto por los escaños que Ciudadanos pueda sacar, como por los votos que pueda restar al PP. Y la paradoja puede ser que la resta de Ciudadanos al PP favorezca con escaños al tercero en liza, Podemos.

Andalucía ha sido el primer indicio de un futuro que pronosticaba hace semanas el politólogo Pablo Simón en otra entrada  de este blog: vamos a un escenario a la italiana. Pero sin italianos, que añadió el otro día Felipe González. Manca finezza.

 

miliciana mejor

1936,1808… Dos fechas que hicieron de Madrid escenario de guerra. En 2015 asistimos a una nueva batalla de Madrid. Una batalla política, sin sangre pero igualmente decisiva. Nunca la batalla (política) de Madrid había provocado tanto movimiento político de última hora en los partidos. Hace tan sólo dos meses Ignacio González, Tomás Gómez y Tanía Sánchez se podían considerar candidatos de sus respectivas formaciones al gobierno de la comunidad.

Ahora -a falta de dos meses y pico para las elecciones-, los tres han caído siguiendo un ritual que tiene todo el aire conspirativo de series como la celebrada House of Cards. Historias como un tranvía demasiado caro, un ático demasiado oscuro o un contrato demasiado familiar han servido como puñales atravesados entre sus costillas. Ninguno ha “sobrevivido” a los fatídicos Idus de Marzo de 2015. La nueva batalla de Madrid ya se ha cobrado sus primeros caídos. No serán los últimos. De esto hablo en mi vídeo dominical en @noticias_cuatro.

 

INTERVENCIÓN DE PEDRO SÁNCHEZ
Pedro Sánchez blande el Financial Times: “Rescue en inglés, señor Rajoy, es rescate”

“Esa fue la gran decisión de la legislatura, esa fue la gran medida de política social: evitar el rescate”, afirmó Rajoy ayer en el Congreso. Por la tarde Pedro Sánchez le acusó de mentir: “Sí, señor Rajoy, hubo rescate con toda la versión del rescate: hombres de negro, troika, memorándum; todo para salvar al soldado Rato”. El líder socialista citó titulares de prensa nacional e internacional: “En el Financial Times, “rescue”, ¿sabe lo que quiere decir, señor Rajoy? “Rescate”.

¿Quién tiene razón? ¿Hubo rescate? ¿Hubo rescate en toda regla, con sus hombres de negro, troika y Memorandum of Understanding?

¿Hubo rescate? SI.

¿Fue un rescate total como el de Grecia o Portugal? NO.

La distinción trasciende el simple debate nominalista; si es que en política los debates nominalistas son simples. “Las palabras son colinas desde las que se ganan las batallas”, suele decir el politólogo y miembro fundador de Podemos Íñigo Errejón.

El miedo del Gobierno a la palabra “rescate” le llevó a disfrazarlo de eufemismos como “línea de crédito”, “préstamo en condiciones muy favorables”. Fueron los términos empleados por Guindos y Rajoy el fin de semana de junio de 2012 en el que anunciaron el, ejem, rescate. Pero evitaron la palabra y quisieron restarle toda trascendencia. De hecho, el presidente del Gobierno  compareció a regañadientes al día siguiente de su ministro de Economía. Si hubiera sido por él… Era domingo. Terminada la rueda de prensa, Rajoy se subió a un avión para asistir al partido inaugural de la selección española en la Eurocopa en Gdansk (Polonia): “Me voy porque la Selección lo merece y porque el asunto está resuelto”. Tan resuelto que quiso venderlo como un éxito: “Rajoy presenta el rescate como si fuera una victoria”, le recordó ayer Sánchez tirando del titular del Financial Times. “`Rescue´ en inglés, señor Rajoy, es `rescate´”.

rajoy rescate bancario
Rajoy el día del rescate bancario: “Me voy porque la Selección lo merece y porque el asunto está resuelto”

Sí, fue un rescate. Nos tuvieron que prestar dinero para tapar el socavón millonario que dejó en las cajas de ahorro el estallido de la burbuja inmobiliaria. Pero también es cierto que las condiciones quedaron muy lejos de las impuestas en otros rescates europeos.

Las condiciones se fijan en el Memorandum of Understanding, el célebre MoU, el Memorando de Entendimiento; vamos, el acuerdo al que se compromete el país a cambio de recibir el dinero.

En éste enlace puede verse la versión íntegra del rescate bancario a español:

Son 23 páginas con fecha de 20 de julio de 2012. 37 artículos agrupados en ocho títulos. La mayor parte detalla la intervención en toda regla del sistema bancario español. Incluye el requerimiento exhaustivo de datos (informes semanales de depósitos, liquidez etc.) y el envío de misiones de supervisión de la Troika (Comisión Europea-Banco Central Europeo-FMI) a la que se suma, en nuestro caso, la Autoridad Bancaria Europea. Las condiciones que van más allá del sector bancario se enumeran en el título VI. Resumo:

Artículo 29. Vigilancia del déficit excesivo.

Artículo 30. Objetivos de déficit que España debe cumplir año a año (y que luego se relajaron) y creación de una autoridad presupuestaria independiente (creada está, otra cosa será su eficacia y que el Gobierno se la tome en serio).

Artículo 31. Aquí se detallan las reformas estructurales con una redacción muy genérica

“…En concreto, se recomienda que España: 1) introduzca un sistema tributario acorde con los esfuerzos de consolidación fiscal y más
propicio para el crecimiento; 2) reduzca el sesgo inducido por la fiscalidad a favor del endeudamiento y la propiedad de vivienda; 3) lleve a la práctica las reformas del mercado de
trabajo; 4) adopte medidas complementarias para aumentar la eficacia de las políticas activas dirigidas al mercado de trabajo; 5) adopte medidas complementarias para la apertura de los
servicios profesionales, reduzca las demoras para obtener licencias y permisos para abrir nuevos negocios y erradique los obstáculos a la actividad empresarial; 6) complete la
interconexión de las redes eléctricas y de gas con los países vecinos, y aborde el problema del déficit tarifario en la electricidad de forma global”.
 Ahora comparemos esto con el MoU de una intervención full monty como la de Portugal. Son 34 páginas con fecha 3 de mayo de 2011. El grado de intervención es apabullante.Si quieren saber cómo suena un MoU de verdad, recomiendo la lectura en inglés del memorando íntegro de Portugal:
 los hombres de negro
Los “hombres de negro” de la Troika a su llegada a Lisboa
Excepto el tamaño de las toallas, nada escapa a su control: política fiscal de gastos e ingresos, sector financiero, medidas estructurales, privatizaciones, sanidad, mercado laboral, educación, mercado de bienes y servicios, ferrocarriles, correos, energía, mercado inmobiliario, contratación pública, sistema judicial… Portugal ha sido sometido a un protectorado económico en toda regla. Estás son algunas de las centenares de condiciones que impusieron a nuestros vecinos en apenas una página del MoU:
-Limitar las admisiones de personal en la administración pública para conseguir un recorte entre 2012-2014 de un 1% en la administración central y del 2% en la administración local y regional
-Congelar los salarios de los funcionarios en 2012 y 2013 y restringir las promociones
-Ahorrar 100 millones en 2012 en el coste de la sanidad para funcionarios
-Ahorra 550 millones en gasto sanitario global
-Reducir las pensiones que superen los 1.500 euros según los tipos aplicados al sector público desde enero de 2011. Objetivo: ahorrar al menos 445 millones de euros.
-Suspender la revalorización de las pensiones según el IPC y congelarlas, excepto las más bajas, en 2012.
-Reformar el seguro de paro para obtener un ahorro medio de 150 millones.
-Reducir las transferencias a las autoridades locales y regionales en al menos 175 millones.
-Hacer obligatoria la receta electrónica.
-Trasladar servicios ambulatorios de los hospitales al sistema de atención primaria.
-Actualizar anualmente la lista de todos los médicos en activo por especialidad, edad, región, centro de salud y hospital sea público o privado
En el caso de España,  ¿hubo “hombres de negro”? Sí. ¿Hubo Troika? Sí. ¿Hubo Memorando? Sí. Pero decir -como dijo Sánchez- que “hubo rescate CON TODA LA VERSIÓN DEL RESCATE”, parece un poco exagerado. Hay MoUs y MoUs dejando a un lado al polémico entrenador.
¿El mérito fue de Rajoy? Lo cierto es que Europa se podía permitir el rescate de economías pequeñas como Grecia, Irlanda y Portugal, pero no España. El rescate de Portugal ascendió a 78.000 millones de euros. El de Irlanda a 62.000 millones. El primero de Grecia a 110.000 millones. Si España hubiera necesitado el rescate, ¿a cuánto habría ascendido?
El rescate de los otros países cubrió las necesidades de financiación de tres años. En 2012 las necesidades de financiación de la economía española rondaron los 300.000 euros. Si nos hubieran aplicado un rescate “tradicional”, Europa habría necesitado prestarnos ¡900.000 millones de euros! Y después de España, vendría Italia… El rescate de España no era una opción. Ni para España ni para Europa. Tal vez algún día los historiadores podrán reconstruir con documentos hasta qué punto Europa/Alemania se planteó o descartó el rescate de España.
Porque, entre tanto, cuando más apretaba la soga -con el interés de los bonos en cotas intolerables allá en julio de 2012- llegó el Séptimo de Caballería al mando de Mario Draghi trompeteando el “whatever it takes” que ahuyentó los indios y bajó la fiebre de la prima de riesgo: “El Banco Central Europeo hará todo lo que sea necesario para salvar el euro. Y, creanme, será suficiente”. Aquí contamos que fue un comentario imprevisto, quizá improviado -tengo cada vez más dudas-, que en el último minuto salvó al soldado Rajoy .

 

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Pablo Iglesias sigue demostrando que es un reclamo televisivo de primer orden. Ya comentamos aquí (La irresistible atracción de Pablo Iglesias) sus anteriores éxitos en la pantalla. Anoche lo volvió a repetir en la entrevista en Informativos Telecinco con Pedro Piqueras. Superó de largo las audiencias de Rajoy y Sánchez. Pero lo interesante no son sólo los datos globales. También el análisis en detalle de la evolución de la audiencia, lo que en la tele llamamos “el minuto a minuto”. Los tres cara a cara se han realizado en lunes de enero y febrero. Los tres tienen una duración aproximada de 25 minutos. A continuación comparo cuatro datos: audiencia en la entrada del informativo, audiencia en el comienzo de la entrevista, ubicación del “minuto de oro” y evolución de la audiencia hasta el final de la entrevista.

Los gráficos muestran la audiencia de las principales cadenas. En rosa, la de Telecinco. Debajo, los programas de la competencia (con sus cortes de publicidad si hay alguno). Incluyo los datos de audiencia global, la audiencia de Telecinco y el porcentaje (share) que supone en cada momento. En los números, redondeo las últimas tres cifras.

LA ENTREVISTA A MARIANO RAJOY: BUEN DATO, SUAVE DESCENSO

Captura CURVA RAJOY T5

De color rosa, la curva de audiencia de Mariano Rajoy en el informativo de Pedro Piqueras el lunes 26 de enero de 2015. Ligeramente descendente. Hay que tener en cuenta que la curva refleja un porcentaje. ¿Desciende porque hay una huida de espectadores, porque los nuevos espectadores se conectan a otras cadenas o por ambas razones? Veamos los datos.

El informativo comienza a las 21:05. Recibe un 21,6% de audiencia del Pasapalabra que -como ocurre todos los días- experimenta un descenso en sus minutos finales. Son 3.800.000 millones del total de 17.753.000 espectadores que ven la tele en ese momento.

La entrevista con el presidente del Gobierno comienza a las 21:15. En ese minuto hay 18.273.000 millones de personas viendo la televisión; 3.686.000 con el informativo de Pedro Piqueras. Un 20,2% de share.

Muy poco después, a las 21:17, tenemos el “minuto de oro”. 3.788.000 millones de espectadores, un 20,5%. A partir de ahí y hasta el final de la entrevista, hay un lento descenso de espectadores que se acentúa en los siete minutos finales hasta caer al 16,7%, cuatro puntos por debajo de su momento más alto. ¿De qué habla Rajoy en ese tramo? Pasa de Bárcenas al peligro del yihadismo.

A lo largo de los 25 minutos de entrevista, Rajoy pierde 300.000 espectadores mientras la audiencia global incorpora a 1.800.000 personas hasta superar los 20 millones. Por tanto, el descenso de la curva obedece tanto a fuga de espectadores como a la entrada de otros nuevos que optan por programas alternativos.

En cualquier caso, la entrevista a Rajoy en Telecinco obtuvo una audiencia récord para el presidente en una televisión comercial. Fue la más vista desde 2008, sólo superada por su intervención en Tengo una pregunta para usted en la 1 en 2007 (6,3 millones; 34,9%).

LA ENTREVISTA A PEDRO SÁNCHEZ: ENTRADA MÁS BAJA, EVOLUCIÓN SIMILAR

Captura curva Pedro Sánchez

El día de la entrevista a Pedro Sánchez, lunes 9 de febrero, el informativo hereda del Pasapalabra un 20,74 de audiencia; 3.636.000 millones de un total de 17.531.000 de espectadores. Hay 222.000 personas menos viendo la tele y 206.000 menos viendo Telecinco. El informativo comienza en el 20,7%, un punto por debajo que el lunes de Rajoy. Una diferencia inicial pequeña que se agranda a medida que discurre el informativo.

Cuando llega el momento de Sánchez -también a las 21:15-, el share se sitúa en el 17,47%, casi tres puntos por debajo de Rajoy en ese mismo minuto del informativo. La diferencia ha pasado de  -1,0% a -2,8%. El número de gente que está viendo la tele es casi igual que el lunes de Rajoy (18, 2 millones), pero el número que está viendo Telecinco es sensiblemente menor, 500.000 espectadores menos (3,1 millones frente a 3,6 millones).

Como en el caso de Rajoy, el “minuto de oro” llega a las 21:17 (3.235.000 millones, un 17,58%). Sánchez arremete contra Rajoy por la desigualdad, los recortes, la frustración social… A partir de ese momento, la fuga de espectadores es similar a la de Rajoy (-300.000) al igual que el aumento global de televidentes (+1.800.000) que llega a los 20 millones al final de la entrevista a las 21:37 (cuatro minutos antes que la de Rajoy). Ahí Sánchez se despide con el 14,6%; tres puntos por debajo de su mejor momento. Rajoy perdió cuatro, Sánchez tres.

La evolución de la entrevista con Sánchez, por tanto, se puede equiparar con la de Rajoy. La diferencia la marca la entrada más baja del informativo y la entrada más baja en el momento de la entrevista. Rajoy hizo un 18,9% y Sánchez un 16,2%.

Una diferencia de 2,7%; no significativa estadísticamente si tenemos en cuenta que el margen de error de la medición de audiencias televisivas se mueve entre el 1% y el 5%.

Veamos ahora la de Pablo Iglesias.

LA ASCENDENTE ENTREVISTA A PABLO IGLESIAS

Captura Pablo Iglesias

El informativo hereda del Pasapalabra 3.744.000 millones de espectadores de un total de 17.618.000. Un 21,3% de share. Son 100.000 más que el día de Sánchez y 100.000 menos que el día de Rajoy.

Inicio de la entrevista. También en un lunes y a la misma hora: 21:15. Número de espectadores en ese momento: 4.075.000 millones de un total de 18.487.000. Un 22% de la audiencia. Casi un millón más que Pedro Sánchez y 400.000 más que Rajoy. Ahí tenemos la primera diferencia. Un comienzo alto. La segunda, aún más relevante, es la evolución de la entrevista.

Mientras Mariano Rajoy y Pedro Sánchez experimentan un suave descenso lo largo de los 25 minutos de entrevista, Pablo Iglesias sube. Y cómo sube. De los 4.000.000 espectadores asciende hasta los 4.800.000 cerca del final. De hecho, a diferencia de Rajoy y Sánchez, su “minuto de oro” se da prácticamente al final cuando alcanza un share del 23,7%. En ese momento, le están viendo dos millones más que a Sánchez y millón y medio más que a Rajoy. Habla de los “salarios de miseria” incapaces de levantar la economía y de la “desprivatización” de ciertos servicios públicos. También es cierto que el consumo global de televisión el lunes 23 de febrero a esa hora está por encima de los otros dos lunes a esa misma hora en unos 270.000 espectadores. ¿Son espectadores que encienden la tele para ver a Pablo Iglesias?

La diferencia de Iglesias sobre Rajoy y Sánchez supera el margen de error de la medición y, sobre todo, cambia la curva habitual de audiencia del informativo de Pedro Piqueras. El espacio obtiene una cifra récord en bastantes años. La entrevista más vista en Informativos Telecinco desde 2004, cuando Juan Pedro Valentín entrevistó a José María Aznar después del 11-M y de la derrota electoral del PP en las elecciones de marzo (5.719.000 espectadores, 31,5% de share).

Son audiencias. Un indicio poderoso, pero no concluyente como indicador electoral. Dicen que Artur Mas confundió una manifestación con Cataluña, quizá tampoco se deba confundir una audiencia televisiva con una mayoría social. Pero ahí están los datos. Puede que estadísticamente no sean muy significativos, pero corroboran una tendencia muy apreciada en cualquier cadena. El tirón televisivo del líder de Podemos. Tal vez así se entienda mejor el interés de las televisiones por Pablo Iglesias.