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Hay que estar de acuerdo con Íñigo Errejón cuando reivindicaba ayer en el Escorial “la enorme honestidad intelectual de nuestra fuerza política” porque lo que hicieron  Iglesias, el propio Errejón, Irene Montero et al fue autoanalizarse en el diván que les ofrecía un curso veraniego de la Complutense.

Los profesores -metidos a emprendedores políticos de éxito estos dos últimos años- volvieron a vestirse de profesores ejercientes en un laboratorio de ideas que permitía citar sin complejos a Gramsci, su bloque histórico y guerra de posiciones o lanzar palabras como “parlamentarización” o “reflexividad”. La política no suele ser benevolente con los intelectuales, ni en España ni fuera de España; por eso resultaba inesperado que un grupo de politólogos cargados de jerga neomarxista haya tocado la fibra emocional de más de cinco millones de votantes

Y tal vez por eso -por su extraordinario éxito- hablar de sí mismos les encanta. Podemos es una fuerza narcisista como tantos fenómenos contemporáneos; del confesionario de reality televisivo a la explosión del selfie, de Cristiano Ronaldo a Donald Trump, de Snapchat a Instagram…

La terapia de grupo a la que se sometieron dejó más preguntas que respuestas. Todos partían de una hipótesis: el 26-J cierra ciclo y se impone “una ralentización del tiempo político”. Adiós a la aceleración histórica. El resultado electoral clausura la ventana de oportunidad. “La crisis de régimen que ha permitido la anomalía de Podemos se habría cerrado, el desempate del 26-J se habría resuelto más en favor de la Transición que del 15-M”, cree Errejón.

Y ¿ahora qué?

“Ahora toca pasar de partisanos a ejército regular”, apunta Iglesias, “y  nada nos garantiza que vaya a salir bien”. Llama la atención la querencia de los líderes de Podemos por unas metáforas bélicas que hasta ahora provocaban sarpullidos a la izquierda: “blitz”, “guerra relámpago”, “asalto de caballería al poder político”.

“De la guerra de movimientos pasamos a la guerra de posiciones”, continúa Iglesias citando a Gramsci -el italiano toma la metáfora de la I Guerra Mundial cuando los ejércitos pasaron de las grandes maniobras envolventes a quedar fijados durante años en las trincheras.

¿Cómo se resiste y gana en la guerra de posiciones?

Éste es el desafío que “acojona” a Iglesias. “La máquina de combate impresionante en la guerra de movimientos” que ha sido Podemos, puede que no funcione en la grisura y el aburrimiento de las trincheras: “El trabajo parlamentario puede ser maravilloso o el camino hacia el cretinismo político”. ¿Cómo se comportará el ejército regular? “De momento, hay buen rollo, pero no es fácil liderar un espacio compeljísimo con muchas personalidades y muchas culturas políticas”.

El único punto en el que ayer no tuvo dudas Iglesias fue en subrayar su programa socialdemócrata. Lo cual abre (o más bien continúa) otro frente en el flanco derecho de esta guerra de posiciones: la disputa por el lugar en la oposición entre Podemos y el PSOE, “un partido muy fuerte en el sur de España”, a juicio de Iglesias, que no puede evitar su característico desdén: “El Partido Socialista va a ser muy importante, pero no es el partido de los jóvenes, ni es el partido del futuro ni es el partido de la articulación territorial; nada que ver con el rol que jugó los últimos 40 años”.

El problema de Podemos es generar un “bloque histórico” -volvemos al manual de Gramsci-. Traducido por Errejón: ¿cómo puede crearse una nueva hegemonía político-cultural-electoral  que “compren” los sectores más dinámicos de la sociedad al tiempo que vence las reticencias y los miedos de los sectores que quieren ir más despacio hacia el cambio? Para entendernos, algo parecido a lo que consiguió el PSOE en 1982, cuando se ganó hasta el disputado y rural voto del señor Cayo. Complicado cuando no tienes a favor, dice Iglesias, a los principales productores de cultura política que son los medios de comunicación y cuando apenas gestionas instituciones.

Sí, las instituciones. Atención a una frase aún por digerir en Podemos: “Esa idiotez que gritábamos cuando éramos de extrema izquierda, `la lucha está en la calle y no en el Parlamento´ es mentira. Las cosas se cambian desde las instituciones”.

“No queda excluida la posibilidad de que Podemos gobierne en España”, concluye Errejón. “Pero el Podemos que gobierne será otra cosa más predecible, menos sexy, generará menos ilusión entre los sectores más movilizados, pero al mismo tiempo menos incertidumbre entre los sectores más retardatarios al cambio político”

Jerga de politólogo aparte, ¿no suena todo esto al viaje que el PSOE de Felipe González hizo en torno al año 1979?

La generación de Podemos aún busca su propio 1982.

 

 

 

 

 

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Rivera iglesias

“¿Qué esperamos congregados en el foro?
Es a los bárbaros que hoy llegan”.

Esperando a los Bárbaros, Konstantino Kavafis

De todos los argumentos electorales de la larga campaña del 2015, ninguno más evidente que el de la brecha generacional. Si la muerte de Franco supuso una ruptura, las elecciones de 2015 anuncian otra. Sea cual sea el resultado, la generación de Pablo Iglesias y Rivera está aquí para quedarse. El poder se ejerce con complicidad generacional.

En el 75, la juventud nacida en los años 40 desplazó del poder a unos mayores que por edad eran colaboradores voluntarios o involuntarios con el régimen franquista o recordaban los fantasmas de la Guerra Civil. El cartel naif de Felipe ganó al de Carrillo.

Felipe cartel 1977

40 años después, -si permiten la demamogia- aquellos “chicos” del 77 peinan canas y se sientan en consejos de administración. Y ahora, como si los ciclos generacionales siguieran la regla biológica de los 40 (40 años de franquismo, 40 de ETA, 40 años de Transición…), una nueva generación nacida en tiempos constitucionales se dispone a asaltar los corredores del poder.

Dicen que los nuevos “hijos terribles” (Sloterdijk)  se alimentan de la frustración de una generación -la suya- convencida de que va a vivir peor que sus padres. Instalados frente a precarios, insiders frente a outsiders, indignados frente a integrados. Partidas dispersas de jóvenes bárbaros atacan los muros de la ciudadela que cobija al partido de los ancianos. Los sondeos dejan patente la escisión. El Partido Popular es la cuarta fuerza entre los más jóvenes y la primera entre los mayores de 65; Podemos, justo a la inversa.

Sin embargo, al PP le dan muchas probabilidades de ganar las elecciones marcando distancias con los demás.

Voilà. He aquí la paradoja de las elecciones de 2015: la juventud irrumpe en el paisaje político, pero serán los viejos quienes decidan el resultado. Los jóvenes piden paso, los viejos exhiben números. Más de 11 millones de españoles superan los 60 años. La juventud mantiene intacto su prestigio sesentayochista, pero le aplasta el peso de nuestra invertida pirámide poblacional.

pirámide población españa

No es un fenómeno exclusivo de España o de la vieja -más viaja que nunca- Europa. Incluso en un país relativamente joven como Estados Unidos -buenas tasas de natalidad e inmigración-, el cambio demográfico está redefiniendo la clase media:

“La clase media norteamericana” -señalaba recientemente el FT-, “está transformándose por el envejecimiento de la población. Los ciudadanos mayores van a jugar un papel cada vez mayor en la economía a medida que su peso crece en los sectores con ingresos medios y elevados. Los datos del Pew Research Center muestran que los hogares de más de 65 años han sido los que más han mejorado su posición económica en lo que va de siglo y, de hecho, los que más han mejorado desde los años 70”.

Pronto comprobaremos si en España se cumple lo que auguran los sondeos: que el bloque de votantes mayores de 60 se convierte en el más importante de la democracia española y, también hasta qué punto vota como un solo hombre o se dispersa.

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La demografía, como la geografía es el destino. ¿Qué políticas se imponen en una sociedad envejecida? En España, Rajoy ha recortado de todas las partidas importantes de gasto menos de una, la más grande, la partida de las pensiones, más de 110.000 millones de euros. En Alemania, la obsesión con los precios se atribuye al lejano espectro de la hiperinflación en la República de Weimar, pero seguro que también tiene mucho que ver con el miedo de un país de viejos ahorradores: nadie quiere ver cómo la inflación se come el capital que guarda para la jubilación. Reino Unido, Italia, toda Europa, incluso China serán en breve sociedades cada vez más envejecidas. ¿Hacia dónde se inclina la batalla presupuestaria en las sociedades envejecidas? ¿Cuáles son las prioridades? ¿Hay relación entre el déficit y la deuda de un país y la edad de sus votantes?

“…

¿Por qué calles y plazas aprisa se vacían
y todos vuelven a casa compungidos?
Porque se hizo de noche y los bárbaros no llegaron.
Algunos han venido de las fronteras
y contado que los bárbaros no existen.

¿Y qué va a ser de nosotros ahora sin bárbaros?
Esta gente, al fin y al cabo, era una solución”.

Esperando a los bárbaros. El propio Pablo Iglesias recurre al célebre poema de Kavafis en su último libro. Hoy los bárbaros son los jóvenes indignados, son los jóvenes inmigrantes, pero el partido de los ancianos no parece muy dispuesto a abrir las puertas de la fortaleza. El 20-D veremos si se rompen los diques generacionales.

 

 

 

 

 

 

Pablo Iglesias vista alegre
Pablo Iglesias, preparado para asaltar el cielo desde Vistalegre

“El cielo no se toma por consenso sino por asalto”.

La frase -pronunciada en octubre de 2014 en el Palacio de Vistalegre- le sirvió a Pablo Iglesias para rechazar las propuestas de consenso y liderazgo compartido que proponía el sector crítico de Podemos. No era una metáfora casual. La expresión “asaltar los cielos” tiene una larga trayectoria en la retórica marxista. La secretaria de Pasionaria, Irene Falcón, tituló así sus memorias en 1996 -por cierto, escritas a dos manos con Jesús Montero, el ahora secretario general de Podemos en Madrid-; en esas fechas, Javier Rioyo le puso ese título a su excelente documental sobre Ramón Mercader, el asesino de Trotsky; y ahora José Ignacio Torreblanca, profesor de Ciencia Política en la UNED, elige el mismo título para su libro sobre Podemos: Asaltar los cielos. Podemos o la política después de la crisis. Debate, 2015.

En el prólogo nos recuerda que el origen de la expresión hay que buscarlo en la carta de Marx a Ludwig Kugelmann a propósito de la Comuna de París (1871):

“De cualquier manera, la insurrección de París, incluso en el caso de ser aplastada por los lobos, los cerdos y los viles perros de la vieja sociedad, constituye la proeza más heroica de nuestro partido desde la época de la insurrección de junio. Comparese a estos parisienses, prestos a asaltar el cielo (diesen Himmelsstürmern von Paris), con los siervos del cielo del sacro Imperio romano germánico-prusiano, con sus mascaradas antediluvianas, que huelen a cuartel, a iglesia, a junkers y, sobre todo, a filisteísmo”.

Marx a su vez la habría tomado del Romanticismo alemán. De Hölderlin y su Hyperion (Libro I, capt 14):

“¡Pero cálmate, corazón! ¡Estás desperdiciando tus últimas fuerzas! ¿Tus últimas fuerzas? ¿Y tú, tú quieres asaltar los cielos? (und du, du wilst den Himmel stürmen?)”

Lenin la volvió a utilizar en su prefacio a la edición rusa de las cartas de Marx a Kugelmann como reproche a los intelectuales rusos que no supieron ver en la revolución de 1905 una oportunidad histórica porque, según ellos, no se daban las “condiciones objetivas” descritas por Marx.

“Como veremos a lo largo de este libro -señala Torreblanca- la identificación de Pablo Iglesias con esta recomendación de Lenin de aprovechar, con inteligencia y audacia, las circunstancias existente es recurrente, ya que en sus escritos, discursos e intervenciones se encuentran numerosas referencias tanto a la audacia de Lenin como al anquilosamiento de sus colegas de Izquierda Unida, incapaces de soñar y, por tanto, incapaces de aprovechar las circunstancias favorables al cambio que según él se estaban dando en España en estos momentos”.

En 200 páginas, el profesor Torreblanca recorre los orígenes intelectuales, las experiencias y la estrategia de lucha y comunicación de los fundadores de Podemos y conjuga las claves para entender su exitosa irrupción en el contexto de la crisis económica, social, política y moral de España. He hablado con él para este vídeo de Noticias Cuatro sobre Podemos y tambiñen sobre la caída que ahora sufre en las encuestas mientras se dispara el nuevo fenómeno de moda, los Ciudadanos de Albert Rivera. Naturalmente, el interés de Asaltar los cielos excede con mucho lo que cabe un vídeo de informativos. Ahí van algunas  observaciones interesantes.

Torreblanca asaltar los cielos
El politólogo José Ignacio Torreblanca, autor de “Asaltar los cielos”

Tomar las colinas

“Podemos es el fenómeno más importante acaecido en la política española en los últimos treinta años”. Cierto. Por sus consecuencias en el sistema de partidos y por una aparente contradicción demoscópica: ¿cómo es posible que los españoles, que se ubican mayoritariamente en el centro, están dispuestos a votar como primera fuerza política a un partido montado hace cuatro días por profesores neomarxistas, al que esos mismos electores situan a la izquierda de Izquierda Unida?

No es nada extraño, dice Torreblanca, porque la crisis está tranformando en toda Europa la política tradicional con sus viejos anclajes partidistas. Cita un premonitorio artículo de la socióloga Belen Barreiro del que ya hablamos en su tiempo en este vídeo de Noticias Cuatro. Crisis, desigualdad, corrupción… La ciudadanía une la línea de puntos de tres elementos que estaban desagregados: “Lo que la corrupción hace es permitir a la gente establecer un vínculo directo de responsabilidad entre su mala situación económica, la mala situación del país y la actuación corrupta de los políticos”. Traducido al lenguaje que se puede oír en un taxi: “estos mangantes nos están arruinando mientras ellos siguen bien calentitos”. Con este estado de ánimo, el concepto de “casta” entra solo.

“Las palabras son como colinas en el campo de batalla”, suele decir Íñigo Errejón y recoge Torreblanca. “Si las dominas, tienes ganada la mitad de la guerra”. “El secreto de Podemos no es otro que haber sabido conectar con el estado de ánimo de la gente… Podemos es, antes que nada, el partido de los indignados. Pero ahí no queda todo; en política, tan importante es lo que se dice sobre algo como la capacidad de capturar la agenda política y mediática y lograr que ésta se articule en torno a los temas en los que cada actor es fuerte”. El programa importa menos que las emociones.

De Marx a Mas

Crisis, desigualdad, corrupción… “No hacía falta ser marxista para ver que en España existían desde hace tiempo las condiciones objetivas para la aparición de un fenómeno” como Podemos. Aprenden de Marx y de Mas. Aunque ahora el independentismo catalán vea la formación de Iglesias como un caballo de Troya del españolismo, no deja de ser interesante el parecido que apunta Torreblanca entre ambos movimientos. Los dos ven la crisis como una oportunidad para reconfigurar la agenda política y transformarla en relato victimista. Cataluña frente a España. El pueblo, la “gente decente”, frente a la élite, la “casta”.  Ambos cabalgan sobre la emoción y hacen una oferta ilusionante a una ciudadana que no encuentra respuestas en la oferta tradicional de los partidos tradicionales.

La inspiración italiana

Hablamos mucho de Venezuela, pero Italia es una referencia fundamental y no sólo porque Beppe Grillo fuera el primero que en sus inflamados discursos popularizó el término “casta” -tomado del libro de dos periodistas sobre la clase política italiana. La tesis doctoral de Pablo Iglesias, leída en 2008, se titula Multitud y acción colectiva posnacional. Un estudio comparado de los desobedientes: de Italia a Madrid (2000-2005). “Las estrategias movilizadoras y discursivas del movimiento italiano antiglobalización Tute Bianche constituye uno de los objetos de estudio centrales de la tesis de Iglesias”, señala Torreblanca al igual que la teoría de la hegemonía de Gramsci “constituye la columna vertebral de Podemos”. La flexibilidad teórica del PCI y “su capacidad de conectar con las clases populares sería lo que más llamaría la atención de Pablo Iglesias y lo que sin duda condicionaría su diseño de Podemos”. El activista y teórico Toni Negri también capta su interés por sus hipótesis sobre cómo movilizar a las multitudes en sociedades que han dejado ya muy atrás la lucha obrera clásica. En definitiva, “Italia es, pues, más que ningún sitio, la principal referencia geográfica e intelectual de Pablo Iglesias”, sostiene Torreblanca.

gramsci
Siempre Gramsci (el rostro que cubre el logo de Apple en el pc de Monedero)

Lo que aprendí de Chávez

Al italianizante Pablo Iglesias se suman las piezas que aporta la experiencia latinoamericana de Monedero y Errejón, según cuenta Torreblanca en uno de los capítulos más sugerentes de su libro porque muestra cómo fueron encajando en un mismo mecanismo político “tuercas” tan diversas como Lenin, Gramsci, Chávez, Laclau, los antiglobalización, el 15-M, el movimiento de los afectados por las hipotecas…

Frente al cosmopolitismo de Negri, frente a la lógica marxista que identifica las identidades nacionales como artefacto que “enmascaran las verdaderas identidades, que son de clase”, Chávez les descubre la fuerza del concepto de “patria”:

“Aunaba los dos elementos claves de un proyecto político populista: el hipérliderazgo personal y un marco referencia de corte patriótico-nacional… No tenemos una patria libre-dijo Chávez-, la mancillaron tanto traidor y tanto corrupto y por eso tenemos que hacerla de nuevo”. En 1998 ganó las elecciones y puso en marcha un proceso constituyente con el objetivo de “devolver la decencia” al país. De Latinoamérica, de Chávez, de Bolivia, de Ernesto Laclau, procede el uso y el énfasis de Pablo Iglesias en su concepto de “patria”, un vocablo extraño hasta ahora a la fraseología de la izquierda en España.

Cosas que enseña un desahucio

Si el 15-M fue importante porque reveló a los fundadores de Podemos que se abría una grieta en el sistema, el movimiento de la Paltaforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) resultó crucial en el análisis de los profesores madrileños de Podemos.

“Al comienzo de la crisis, los desahucios no generaban una reacción de indignación… un deshaucio no era un hecho político, sino una consecuencia de decisiones personales equivocadas o de mala suerte. Lo que la PAH consiguió gracias al liderazgo de Ada Colau es resignificar la cuestión de la pérdida de la vivienda para que no se atribuyera al individuo sino al fracaso de un sistema injusto: mientras los bancos eran rescatados (en realidad, las cajas), las personas no”, escribe Torreblanca y añade una cita de Pablo Iglesias: “Hacer una política redical es crear contradicciones al enemigo y eso es, sin grandes proclamas revolucionarias, lo que ha conseguido la PAH: que la mayoría de los ciudadanos de este país estén de acuerdo con ellos cuando llaman `criminales´ a las entidades financieras. ¡Eso sí que es política radical!”.

La PAH demostró que se podían desbordar los límites tradicionales de la izquierda; que una mayoría estuviera de acuerdo en que el sascrosanto derecho a la propiedad privada estaba por detrás del derecho a una vivienda digna, como señala Pablo Iglesias en esta interesante charla a jóvenes comunistas en  Zaragoza que Torreblanca cita más de una vez en “Asaltar los cielos”. Atención, porque es de mayo de 2013 -casi un año antes de que decidiera convertirse en candidato político- pero ahí está todo.

Harto de perder

A muchos nos sorprendió el mensaje de Pablo Iglesias habló la noche de su entrada en Europeo. En vez de celebrar su inesperado éxito -en cuatro meses pasaron de la nada a más de un millón de votos y cinco eurodiputados-, se lamentaba por no haber ganado. No era sólo un recurso retórico. Marcaba una importante diferencia con sus antiguos compañeros de Izquierda Unida. “A mí -dijo Pablo Iglesias en una ocasión- no me gusta perder, ni a las chapas: estoy hato de perder”. Y añade Torreblanca: “Para Pablo Iglesias y sus compañeros, IU había desaprovechado un momento histórico [en las elecciones de 2011]… España estaba en lo que denominaba `un momento comunista´. ¿En qué consistía? `Los comunistas -dijo Iglesias- nunca ganarían en unas elecciones en momentos de normalidad; sólo lo pueden hacer en momentos de excepcionalidad como los que vivía España en dichos momentos… la crisis hace saltar los conceptos existentes´, explicó Iglesias. Y aclaró: `Para que un golpista como Chávez gane unas elecciones tienen que haber saltado los consensos por detrás sobre los significados básicos´. Pero los líderes del Partido Comunista se habían convertido en régimen, señaló Iglesias, `gente que se conforma con la medalla de bronce´y que ni siquiera se plantea ganar unas elecciones  porque en el fondo `todo lo que les preocupa es ser de izquierdas auténticos , no ganar´”.

Quizá la fosilización de IU se entienda mejor si recordamos una escena que no me esperaba. Ocurrió cuando las teles empezábamos a cubrir los desahucios. Junio de 2011. El líder de IU Cayo Lara se acerca a solidarizarse con una familia al borde del desahucio en el barrio de Tetuán en Madrid. ¿Y qué ocurre? Que le abuchean, le gritan oportunista y le lanzan una botella de agua y le gritan “oportunista”. Ahí van dos fragmentos muy elocuentes.

La facultad de Políticas de la Complutense, los platós de televisión… Hay mucho más en el libro de José Ignacio Torreblanca, incluidas ocasionalmente sus opiniones. No están de más, sobre todo cuando buena parte de los antagonistas que han tenido hasta ahora no pasaban de patanes de tertulia. Dejo una en la que abandona su estilo investigativo sine ira et studio y les atiza con Karl Popper:

“El lenguaje bélico [de Podemos] es la antesala de una sociedad polarizada llena de ganadores y perdedores donde la ética se supedita a la necesidad de la victoria, no a principios democráticos aceptables por todo el mundo. Quizá Podemos debería cambiar su lectura de la historia de España y, por decirlo en sus propios términos, entender que dejar el boxeo y aceptar jugar al ajedrez ha sido el gran logro de la Constitución del 78. En lugar de Gramsci, los líderes de Podemos quizá podrían comenzar a leer a Karl Popper, el teórico de las sociedades abiertas en las que vivimos, quien defendió que toda convivencia debe estar organizada sobre la aceptación de que todo el conocimiento humano es necesariamente falible, contingente y limitado, que nadie está en posesión de la verdad, y que ésta debe ser descubierta de forma colectiva y negociada”.

Como solían decirme cuando estudiante: el que quiera saber más que vaya a Salamanca… o que compre y lea el libro de José Ignacio Torreblanca.

 

 

Albert rivera2

Ejercicio de demoscopia recreativa: ¿qué auguran los resultados de Andalucía?

Si proyectamos los votos a unas generales, el PP sufriría una importante pérdida de escaños e IU desaparecería.

Me he puesto a hacer números de manera apresurada (no descarto errores) y he comparado las generales de noviembre de 2011 con las autonómicas de marzo de 2012 para ver en qué medida se podrían hacer proyecciones entre unas y otras. A diferencia de las europeas,  la circunscripción provincial es la misma y la diferencia en la participación no es tan grande.

De los 60 diputados andaluces, el PP sacó 33, 25 el PSOE y 2 IU. Cuatro meses después los andaluces volvieron a votar en sus comicios autonómicos. Si hubiéramos proyectado aquellos resultados a unas generales, el PP habría perdido 3 diputados, el PSOE habría subido 2 e Izquierda Unida, 1. Ligero escoramiento a la izquierda, por tanto, en una consulta en la que la participación había bajado del 70% al 62%; unos 415.000 votos menos. Pero la variación en escaños habría sido pequeña: 3 diputados habrían pasado de la derecha a la izquierda.

Si repetimos la misma proyección con las andaluzas de ayer, la variación es mucho mayor: el PP perdería 13 escaños, el PSOE subiría 2, Podemos sacaría 9 y Ciudadanos, 4 en el bloque andaluz del Congreso. Supongamos que en las generales aumente la participación hasta la tasa habitual, unos 400.000 votos más, y que ese aumento no se reparta por igual y se escore a la derecha con una variación similar a la de 2011, que el PSOE aguante en los 25… Con todo, el PP podría perder 10 escaños en Andalucía. De los 33 a los 23. Una cifra con la que siempre ha perdido las elecciones en el conjunto de España. En 1996, cuando Aznar ganó por los pelos, sacó 24 diputados de Andalucía. O Rajoy moviliza/recupera/gana hasta el último de sus votos o se le va a complicar mucho la existencia política.

Quizá no se puedan extrapolar los resultados del bastión socialista en Andalucía al resto de España, pero sí los del PP y estos apuntan en una dirección preocupante para los de Génova 13. Hasta ahora parecía que la emergencia de Podemos y la erosión del bipartidismo amenazaba sólo PSOE. Anoche vimos que también al PP se le ha abierto todo un agujero en la línea de flotación por el que asoma la cabeza de Albert Rivera. No tanto por los escaños que Ciudadanos pueda sacar, como por los votos que pueda restar al PP. Y la paradoja puede ser que la resta de Ciudadanos al PP favorezca con escaños al tercero en liza, Podemos.

Andalucía ha sido el primer indicio de un futuro que pronosticaba hace semanas el politólogo Pablo Simón en otra entrada  de este blog: vamos a un escenario a la italiana. Pero sin italianos, que añadió el otro día Felipe González. Manca finezza.

 

miliciana mejor

1936,1808… Dos fechas que hicieron de Madrid escenario de guerra. En 2015 asistimos a una nueva batalla de Madrid. Una batalla política, sin sangre pero igualmente decisiva. Nunca la batalla (política) de Madrid había provocado tanto movimiento político de última hora en los partidos. Hace tan sólo dos meses Ignacio González, Tomás Gómez y Tanía Sánchez se podían considerar candidatos de sus respectivas formaciones al gobierno de la comunidad.

Ahora -a falta de dos meses y pico para las elecciones-, los tres han caído siguiendo un ritual que tiene todo el aire conspirativo de series como la celebrada House of Cards. Historias como un tranvía demasiado caro, un ático demasiado oscuro o un contrato demasiado familiar han servido como puñales atravesados entre sus costillas. Ninguno ha “sobrevivido” a los fatídicos Idus de Marzo de 2015. La nueva batalla de Madrid ya se ha cobrado sus primeros caídos. No serán los últimos. De esto hablo en mi vídeo dominical en @noticias_cuatro.

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Pablo Iglesias sigue demostrando que es un reclamo televisivo de primer orden. Ya comentamos aquí (La irresistible atracción de Pablo Iglesias) sus anteriores éxitos en la pantalla. Anoche lo volvió a repetir en la entrevista en Informativos Telecinco con Pedro Piqueras. Superó de largo las audiencias de Rajoy y Sánchez. Pero lo interesante no son sólo los datos globales. También el análisis en detalle de la evolución de la audiencia, lo que en la tele llamamos “el minuto a minuto”. Los tres cara a cara se han realizado en lunes de enero y febrero. Los tres tienen una duración aproximada de 25 minutos. A continuación comparo cuatro datos: audiencia en la entrada del informativo, audiencia en el comienzo de la entrevista, ubicación del “minuto de oro” y evolución de la audiencia hasta el final de la entrevista.

Los gráficos muestran la audiencia de las principales cadenas. En rosa, la de Telecinco. Debajo, los programas de la competencia (con sus cortes de publicidad si hay alguno). Incluyo los datos de audiencia global, la audiencia de Telecinco y el porcentaje (share) que supone en cada momento. En los números, redondeo las últimas tres cifras.

LA ENTREVISTA A MARIANO RAJOY: BUEN DATO, SUAVE DESCENSO

Captura CURVA RAJOY T5

De color rosa, la curva de audiencia de Mariano Rajoy en el informativo de Pedro Piqueras el lunes 26 de enero de 2015. Ligeramente descendente. Hay que tener en cuenta que la curva refleja un porcentaje. ¿Desciende porque hay una huida de espectadores, porque los nuevos espectadores se conectan a otras cadenas o por ambas razones? Veamos los datos.

El informativo comienza a las 21:05. Recibe un 21,6% de audiencia del Pasapalabra que -como ocurre todos los días- experimenta un descenso en sus minutos finales. Son 3.800.000 millones del total de 17.753.000 espectadores que ven la tele en ese momento.

La entrevista con el presidente del Gobierno comienza a las 21:15. En ese minuto hay 18.273.000 millones de personas viendo la televisión; 3.686.000 con el informativo de Pedro Piqueras. Un 20,2% de share.

Muy poco después, a las 21:17, tenemos el “minuto de oro”. 3.788.000 millones de espectadores, un 20,5%. A partir de ahí y hasta el final de la entrevista, hay un lento descenso de espectadores que se acentúa en los siete minutos finales hasta caer al 16,7%, cuatro puntos por debajo de su momento más alto. ¿De qué habla Rajoy en ese tramo? Pasa de Bárcenas al peligro del yihadismo.

A lo largo de los 25 minutos de entrevista, Rajoy pierde 300.000 espectadores mientras la audiencia global incorpora a 1.800.000 personas hasta superar los 20 millones. Por tanto, el descenso de la curva obedece tanto a fuga de espectadores como a la entrada de otros nuevos que optan por programas alternativos.

En cualquier caso, la entrevista a Rajoy en Telecinco obtuvo una audiencia récord para el presidente en una televisión comercial. Fue la más vista desde 2008, sólo superada por su intervención en Tengo una pregunta para usted en la 1 en 2007 (6,3 millones; 34,9%).

LA ENTREVISTA A PEDRO SÁNCHEZ: ENTRADA MÁS BAJA, EVOLUCIÓN SIMILAR

Captura curva Pedro Sánchez

El día de la entrevista a Pedro Sánchez, lunes 9 de febrero, el informativo hereda del Pasapalabra un 20,74 de audiencia; 3.636.000 millones de un total de 17.531.000 de espectadores. Hay 222.000 personas menos viendo la tele y 206.000 menos viendo Telecinco. El informativo comienza en el 20,7%, un punto por debajo que el lunes de Rajoy. Una diferencia inicial pequeña que se agranda a medida que discurre el informativo.

Cuando llega el momento de Sánchez -también a las 21:15-, el share se sitúa en el 17,47%, casi tres puntos por debajo de Rajoy en ese mismo minuto del informativo. La diferencia ha pasado de  -1,0% a -2,8%. El número de gente que está viendo la tele es casi igual que el lunes de Rajoy (18, 2 millones), pero el número que está viendo Telecinco es sensiblemente menor, 500.000 espectadores menos (3,1 millones frente a 3,6 millones).

Como en el caso de Rajoy, el “minuto de oro” llega a las 21:17 (3.235.000 millones, un 17,58%). Sánchez arremete contra Rajoy por la desigualdad, los recortes, la frustración social… A partir de ese momento, la fuga de espectadores es similar a la de Rajoy (-300.000) al igual que el aumento global de televidentes (+1.800.000) que llega a los 20 millones al final de la entrevista a las 21:37 (cuatro minutos antes que la de Rajoy). Ahí Sánchez se despide con el 14,6%; tres puntos por debajo de su mejor momento. Rajoy perdió cuatro, Sánchez tres.

La evolución de la entrevista con Sánchez, por tanto, se puede equiparar con la de Rajoy. La diferencia la marca la entrada más baja del informativo y la entrada más baja en el momento de la entrevista. Rajoy hizo un 18,9% y Sánchez un 16,2%.

Una diferencia de 2,7%; no significativa estadísticamente si tenemos en cuenta que el margen de error de la medición de audiencias televisivas se mueve entre el 1% y el 5%.

Veamos ahora la de Pablo Iglesias.

LA ASCENDENTE ENTREVISTA A PABLO IGLESIAS

Captura Pablo Iglesias

El informativo hereda del Pasapalabra 3.744.000 millones de espectadores de un total de 17.618.000. Un 21,3% de share. Son 100.000 más que el día de Sánchez y 100.000 menos que el día de Rajoy.

Inicio de la entrevista. También en un lunes y a la misma hora: 21:15. Número de espectadores en ese momento: 4.075.000 millones de un total de 18.487.000. Un 22% de la audiencia. Casi un millón más que Pedro Sánchez y 400.000 más que Rajoy. Ahí tenemos la primera diferencia. Un comienzo alto. La segunda, aún más relevante, es la evolución de la entrevista.

Mientras Mariano Rajoy y Pedro Sánchez experimentan un suave descenso lo largo de los 25 minutos de entrevista, Pablo Iglesias sube. Y cómo sube. De los 4.000.000 espectadores asciende hasta los 4.800.000 cerca del final. De hecho, a diferencia de Rajoy y Sánchez, su “minuto de oro” se da prácticamente al final cuando alcanza un share del 23,7%. En ese momento, le están viendo dos millones más que a Sánchez y millón y medio más que a Rajoy. Habla de los “salarios de miseria” incapaces de levantar la economía y de la “desprivatización” de ciertos servicios públicos. También es cierto que el consumo global de televisión el lunes 23 de febrero a esa hora está por encima de los otros dos lunes a esa misma hora en unos 270.000 espectadores. ¿Son espectadores que encienden la tele para ver a Pablo Iglesias?

La diferencia de Iglesias sobre Rajoy y Sánchez supera el margen de error de la medición y, sobre todo, cambia la curva habitual de audiencia del informativo de Pedro Piqueras. El espacio obtiene una cifra récord en bastantes años. La entrevista más vista en Informativos Telecinco desde 2004, cuando Juan Pedro Valentín entrevistó a José María Aznar después del 11-M y de la derrota electoral del PP en las elecciones de marzo (5.719.000 espectadores, 31,5% de share).

Son audiencias. Un indicio poderoso, pero no concluyente como indicador electoral. Dicen que Artur Mas confundió una manifestación con Cataluña, quizá tampoco se deba confundir una audiencia televisiva con una mayoría social. Pero ahí están los datos. Puede que estadísticamente no sean muy significativos, pero corroboran una tendencia muy apreciada en cualquier cadena. El tirón televisivo del líder de Podemos. Tal vez así se entienda mejor el interés de las televisiones por Pablo Iglesias.

 

 

 

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Dos imágenes de la semana: Pablo Iglesias en Wall Street y puesta de largo de Ciudadanos en Madrid

Esta semana mi vídeo del domingo en Noticias Cuatro es una charla con Pablo Simón, profesor de Ciencia Política en la Universidad Carlos III y editor de Politikon. Con un panorama tan revuelto en los sondeos, quería saber a dónde nos puede llevar este año electoral. Hablamos de nuestro sistema electoral, del fracaso de los partidos tradicionales a la hora de captar talento, de las primarias. Pero, como en un vídeo de informativos cabe lo que cabe, he seleccionado cuatro claves que nos da Pablo:

La fiebre del cambio. Lo que vemos en los sondeos no es un suflé. El realineamiento de los partidos va a ser una realidad, al menos en este ciclo electoral

Un parlamento a la italiana. Nuestro escenario más probable es el de un parlamento con tres bloques, derecha, izquierda y antiestablishment como en Italia. Es poco probable que en un sólo ciclo electoral veamos un nuevo bipartidismo, como en Grecia, donde Syriza ha terminando sustituyendo a los socialistas del Pasok frente a la derecha de Nueva Democracia.

La batalla de las provincias. La lucha por la hegemonía de la izquierda se va a dar en los distritos electorales medianos y pequeños. De las provincias que no superan los 9 diputados procede el 65% del Congreso. Y es sobre todo ahí donde nuestro sistema electoral premia a los dos primeros y castiga al tercero en liza (¿Ciudadanos,UPyD, IU?. Las “provincias” será un territorio electoral decisivo. Veremos si se produce o no el  sorpasso de Podemos al PSOE.

El listón del PP. El PP necesita superar el 34% de los votos para poder gobernar en minoría con cierta comodidad. Aún está lejos. La encuesta de Sigmados para Mediaset esta semana les coloca aún por debajo del 30%. Y además habrá que ver cómo les afecta el ascenso de Ciudadanos.

 

 

 

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Antes de llegar al PSOE, permitidme un rodeo sobre política, televisión y EEUU…

Si hubiera que buscar el origen de la televisión como instrumento político, el lugar está muy claro: Estados Unidos. Respecto a la fecha, ¿qué tal el 23 de septiembre de 1952?

Aquel año, el senador por California Richard M. Nixon luchaba por conservar su puesto como candidato a la vicepresidencia en el ticket de Einsenhower. Su campaña se vio empañada por acusaciones de uso impropio de los fondos recaudados por sus simpatizantes para sufragar su carrera política. Para despejar dudas, Nixon optó por una maniobra audaz: voló a Los Ángeles y compró media hora de televisión para defenderse directamente ante el creciente público televisivo norteamericano. El Comité Nacional Republicano pagó una pasta: 75.000 dólares de la época (578.000 euros actuales). Fue el 23 de septiembre de 1952. La maniobra pasó a la historia como el discurso de Checkers.

 

La escenografía no tiene desperdicio. En el estudio construyeron la réplica de un dormitorio de clase media americana, el GI bedroom den. Durante el discurso, la cámara panea hacia la derecha y vemos a una orgullosa Pat Nixon sentada en el sofá escuchando las explicaciones de su marido. A lo largo de 30 minutos, Nixon dio cuenta del dinero y regalos que había recibido, entre ellos un perrito de raza cocker spaniel que sus hijas había bautizado como “Checkers” y que no pensaba devolver “dijeran lo que dijeran”.

60 millones de norteamericanos vieron el discurso de Checkers, la mayor audiencia televisiva hasta la fecha. Nixon consiguió su objetivo. Afianzarse en la candidatura republicana que ganaría las elecciones ese mismo año de la mano de Eisenhower. Fue el triunfo de un discurso emocional en un medio emocional. La peripecia posterior de Richard Nixon ha generado innumerables libros y películas (junto con Kennedy, estamos ante el mejor material “literario” de la política presidencial). En cuanto a Checkers, murió en 1964 y está enterrado en un cementerio de mascotas de Long Island.

A Checkers le siguieron otros hitos de la política en televisión. La retransmisión de las sesiones del comité anticomunista de Joseph McCarthy y, en particular, su famoso enfrentamiento con el periodista Ed Murrow. La historia inspiró la película “Good Night and Good Luck”, de George Clooney. Adjunto en el siguiente vídeo, el auténtico editorial de Murrow contra McCarthy en See it now, el 9 de marzo de 1954. Si a Nixon le salvó la tele en Checkers, a McCarthy le mató, políticamente, su sobreexposicón televisiva (y, literalmente, su abuso del alcohol). Murió tres años después de cirrosis. Tenía 48 años.

 

Son dos precedentes del que muchos consideran el primer gran momento decisivo de la televisión en la política. Los debates Kennedy-Nixon en la elección presidencial de 1960. El tema ha dado pie a miles de  artículos, ensayos, reportajes… Todos o casi todos con la misma conclusión: la televisión impulsó al relativamente desconocido senador Kennedy hacia una victoria muy ajustada frente al mucho más experimentado y conocido vicepresidente Richard Nixon. La telegenia venció a la seguridad, la novedad a la experiencia. El primer debate lo vieron 73 millones de espectadores, más del 60% de los hogares con televisor en aquel momento. Un 50% de los votantes admitió a posteriori que los debates habían influido en su decisión.

 

En nuestro país, el fenómeno Pablo Iglesias/Podemos acaba de redescubrirnos el impacto de la televisión en la política. No es que hubiera desaparecido. Basta con comprobar cómo el control político de las televisiones públicas ha sido y sigue siendo una constante lamentable desde el comienzo de la Transición. Y eso que no ha impedido la derrota electoral del “controlador”, fuera el PP o el PSOE. Tal vez lo importante no sea salir mucho, como le pasó a McCarthy, sino cómo se sale y qué se dice. La credibilidad, en definitva.

En todo caso, hoy aquí no quiero volver a la influencia de la televisión en la opinión pública, sino a la traslación a la política de las prácticas y los tiempos televisivos. Tanto las cadenas como los partidos políticos se someten al veredicto de los electores. En las televisiones, las elecciones se celebran a diario y los resultados se reciben a la mañana siguiente a la emisión. En política, los electores deciden cada cuatro años, pero en ese tiempo proliefran las encuestas y las tomas de temperatura del electorado.

En la tele se toman decisiones según los resultados. Cambios de presentador, de contenidos, de horario, de cortes de publicidad… La paciencia escasea. El nerviosismo lleva a ajustes de programas y parrillas con criterios que harían de la astrología una ciencia respetable.

Ahora en política, la sorpresiva irrupción de ese “nuevo programa” que es Podemos ha desatado un frenesí. Los políticos empiezan a leer los sondeos como los ejecutivos de televisión leen las audiencias. Y, como en la tele, cuando los datos son malos cunde el nerviosismo y se toman decisiones drásticas. A veces, funcionan.

Nada mejor que el PSOE de estos últimos meses para comprobar la “contaminación televisiva” de la política. Con la película Network como metáfora de fondo, por ahí va mi vídeo dominical en Noticias Cuatro.

PEDRO SÁNCHEZ TOMAS GÓMEZ

Perdón por el excurso “americano”, pero la historia política de EEUU me gusta más que comer con los dedos y, what the hell, para eso sirve un blog, ¿no?

zorba
Alexis Zorba (Anthony Quinn) enseña el sirtaki a Basil (Alan Bates)

Hoy en mi vídeo en @noticias_cuatro Zorba el griego (1964) como metáfora. La locura del sur que el norte no entiende. La rebelión de las aguas cálidas del Mediterráneo frente a las gélidas aguas del Báltico y el Mar del Norte. La democracia de los deudores frente a la democracia de los acreedores…

Si gana Syriza (y gobierna), Alexis Tsipras como Alexis Zorba querrá enseñar a Angela Merkel el baile de la negociación. Liberarse de ataduras sin romper la cuerda del euro. ¿Lo conseguirá?

Añado dos entradas interesantes publicadas hoy de dos politólogos (profesión de moda, según parece).Una de Ignacio Molina sobre el arma de doble filo que son las elecciones griegas para Podemos y otra de José Ignacio Torreblanca sobre el desacoplamiento entre ciudadanos y élites políticas que ha provocado la crisis en Europa.

Pd.: por cierto, leo que, contra lo que cree todo el mundo, el sirtaki no es una danza tradicional griega. Se lo inventó Mikis Theodorakis para la película.

zp el dilema

Hay que reconocerlo. Zapatero resulta enternecedor en sus memorias (El dilema. 600 días de vértigo). Ingenuo, incluso. Creyó que la mayor y más atropellada modificación de la Constitución serviría para aplacar el ansia de sangre de los mercados.

5 de agosto de 2011. La prima de riesgo se ha convertido en la pesadilla que atormenta al presidente. Ronda los 400 puntos (¡rozaría los 700 con Rajoy en julio de 2012!). Empezando por Grecia, los compradores de deuda pública están estrangulando a los países del sur de Europa. Apuestan por una ruptura del euro. Zapatero está convencido de que la situación es insostenible. Habla por teléfono con Jean Claude Trichet, entonces presidente del BCE, quien le adelanta lo que ese mismo día va a enviar por carta, la famosa carta de Trichet. El BCE está dispuesto a intervenir en el mercado secundario y comprar deuda española e italiana a cambio de que España reforme su mercado laboral, limite la negociación colectiva, desenganche las clausulas vinculadas a la inflación… y apruebe una “nueva regla de gasto”.

Literalmente. Punto 2/c: “The introduction of a new spending rule (limiting spending increases in normal times to the trend growth rate of GDP, unless financed by changes to tax legislation) is welcome. It is key that this rule applies in the future to all government subsectors”. (p 251)

En ningún lado pone que el BCE pida/exija/sugiera que se incorpore esa regla de gasto a la Constitución. La idea (¿la ocurrencia?) de acometer con máxima urgencia una reforma constitucional de tal calado fue de Zapatero. El 23 de agosto en el Congreso anunció por sorpresa (ah, cómo se echan de menos aquellos golpes de efecto) la propuesta de reformar la Constitución para introducir la “regla de oro fiscal”. En aquellas fechas se publicó que Zapatero había decidido anunciar  la reforma tan sólo una hora antes del debate.

El presidente se lo había adelantado a Rajoy sin concretar el contenido exacto. Simplemente que estaría inspirada en “la Constitución alemana, que era el referente en esta materia”. ¿Nos hizo la sugerencia Frau Merkel? No lo sabemos, pero Zapatero tiene un interés especial en desmentir la especie de que Europa nos había impuesto la reforma constitucional. Y eso le lleva -no sin cierta polémica- a publicar en su libro la carta de Trichet.

Sí, el mérito es suyo y sólo suyo. Y lo hace muy consciente de que fue “una de las decisiones menos respaldadas y comprendidas del partido”, “la propuesta no entusiasmó a las filas socialistas y a Rubalcaba”, porque restringía “las alternativas” políticas y “las políticas más proclives a instrumentar prestaciones sociales a través del gasto público”.  No iba descaminada la “desafección” socialista con la reforma del 135 pactada con los populares. En los últimos meses, han sentido en sus carnes el coste de aquella reforma. Podemos la ha convertido en prueba incontrovertible de la connivencia entre PSOE y PP.

¿Por qué el empeño de ZP en reformar el 135?

El presidente creía que estábamos a un paso del rescate. “Fue una decisión autónoma, adoptada por razones de fondo y con la motivación política inmediata de asegurar nuestra autonomía, NUESTRA SOBERANÍA”, dice. Entiéndase: de evitar la intervención y el rescate de la economía española. (No sé por qué me viene el recuerdo del general Jaruzelski decretando el estado de sitio para evitar la intervención de los tanques rusos y mantener la “autonomía” polaca).

Con la reforma -sostiene ZP- buscaba fortalecer la CONFIANZA en nuestro país: bonistas, tranquilos, siempre seréis los primeros en cobrar. Así queda inscrito en el 135 reformado “… Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y SU PAGO GOZARÁ DE PRIORIDAD ABSOLUTA”.

“En manos del Gobierno quedaban pocas iniciativas posibles para generar más confianza en el compromiso de nuestro país con su solvencia económica”, añade Zapatero en sus memorias. La reforma del 135 salió adelante con el apoyo prácticamente unánime de la bancada socialista. Y una nueva redacción, por cierto, que lo hace casi tan largo como la Constitución de Estados Unidos.

derogacion135

¿Pero era necesaria la reforma de la Constitución? Veamos los argumentos de Zapatero.

“Con la reforma del artículo 135 -escribe ZP-… no nos obligamos a nada a lo que no nos tengamos que obligar por el hecho de pertenecer al proyecto de la Unión Europea”. Y ahora llega lo mejor: “Es verdad que no era imprescindible –no lo era entonces y sigue sin serlo hoy- consagrar dicho compromiso en la Constitución, pero hacerlo tiene a su favor argumentos que lo respaldan”.

¿Cuáles? Resumo:

-No hay mensaje jurídico más fuerte que el constitucional para infundir confianza

-Al introducir la regla de gasto en la Constitución se obliga al control del déficit a todas las administraciones, también a esas manirrotas comunidades autónomas que tanto preocupaban en Europa.

-Incorporamos a nuestra Constitución la disciplina de la Unión Monetaria

-Y la urgencia estaba justificada porque nos encontrábamos en “un estado de necesidad constitucional” (sic). Era imprescindible si queríamos preservar nuestra soberanía en un momento crítico.

Pero lo mejor viene al final. Después de semejante lío que hurtó el debate democrático y se convirtió en una losa para su partido, Zapatero dice que la reforma “nos dio un importante respiro… pero fue solo un respiro”.

Vamos, que no sirvió de nada.

Fuera por desconocimiento (ay, qué fue de aquellas dos tardes de economía) o carácter, parece que Zapatero entró en pánico en la partida de póquer que se estaba jugando frente a los mercados de bonos y la Europa alemana. Italia, que pasaba por los mismos problemas, no reformó su constitución -aunque, todo hay que decirlo, meses después vivió un golpe de estado palaciego que desalojó al primer ministro Berlusconi.

Momento de recordar la segunda frase más famosa de James Carville, el asesor electoral de Bill Clinton -el mismo que acuño “it´s the economy, stupid”.

“Solía pensar que si existiera la reencarnación”, dijo Carville, “querría volver como presidente, Papa o estrella del béisbol. Pero ahora me gustaría reencarnarme en mercado de bonos: puedes intimidar a todos”. Pues eso, que Zapatero se dejó intimidar.

james carville
James Carville

Pd: El 20 de noviembre el PP ganó las elecciones y se llevó otra decepción. La simple llegada de Rajoy a la Moncloa no restauraba la confianza. Ni las nuevas medidas fiscales, ni la nueva reforma laboral, ni las sucesivas reformas bancarias de Guindos. Simplemente, no nos creían. La prima seguía subiendo y subiendo hasta que en julio de 2012 rozó los 700 puntos. Fue entonces cuando  Draghi pronunció sus famosas palabras: “haré lo que sea necesario para preservar el euro”. En otra entrada de este blog, (La improvisación que salvó el euro) hemos contado el papel que jugó el azar en la decisión más trascendente de la crisis del euro hasta la fecha.