Yes we kant

El PSOE pone sus esperanzas en un catedrático de Metafísica, Angel Gabilondo, para resucitar el partido en Madrid (y de paso salvar al soldado Sánchez). Un pequeño grupo de politólogos de la Universidad Complutense pone en marcha un proyecto de laboratorio de ideas y estrategias y da en el clavo en el momento preciso: en sólo un año de existencia Podemos se pone a la cabeza en intención de voto directa. Un  catedrático de Economía de la London School of Economics, Luis Garicano, bendice con su prestigio y sus ideas al programa económico de otra fuerza emergente, Ciudadanos. Y en Izquierda Unida apuestan por el poeta Luis García Montero para resistir en Madrid.

Fichajes de altura, politólogos, filósofos, catedráticos,  poetas… En esta nueva hora de España, los intelectuales vuelven a la arena política. Ya ocurrido antes. En tiempos de mudanza entre la vieja y la nueva política. También es cierto que la experiencia de los intelectuales en la política suele terminar en frustración y fracaso. El talento político raras veces coincide con el talento intelectual.De esto hablo en el vídeo de esta semana en Noticias Cuatro.

En otra entrada de este blog (Borgen: lectura de Maquiavelo en Copenhage) recuperé algunas de las lecciones que sacó el intelectual Michael Ignatieff de su paso por la política canadiense. Su libro Fuego y cenizas (Taurus, 2014) tiene el sabor de una humilde confesión a la vez cándida y perspicaz. En El pez en el agua (Seix Barral, 1993) Vargas Llosa habló de su fracasada campaña presidencial en Perú. Lectura también muy recomendable no sólo por la política, también por el retrato del escritor as a young man en el Perú de los 40 y 50. El libro empieza con una cita de otro gran intelectual que nunca llegó muy lejos en la política alemana:

«También los cristianos primitivos sabían muy exactamente que el mundo está regido por los demonios y que quien se mete en política, es decir, quien accede a utilizar como medios el poder y la violencia, ha sellado un pacto con el diablo, de tal modo que ya no es cierto que en su actividad lo bueno solo produzca el bien y lo malo el mal, sino que frecuentemente sucede lo contrario. Quien no ve esto es un niño, políticamente hablando.»

MAX WEBER
Politik als Beruf
(1919)
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