10-LOS FRANCESES VEN SU OPORTUNIDAD

El 3 de septiembre por la mañana, los aviadores franceses avistan una gran columna de artillería e infantería que avanza hacia París. Sin embargo, por la tarde los pilotos se encuentran con algo muy distinto. Numerosas columnas grises han cambiado de dirección y ahora se dirigen hacia el sureste.

¿Qué está ocurriendo?

Los mandos franceses empiezan a tener los primeros indicios del giro del Primer Ejército alemán. Ese mismo día, Joseph Galliéni, gobernador militar de París, toma una decisión: si se confirma el cambio de dirección, no va a esperar. Atacará el flanco alemán.

gallieni  gallieni pasa revista
El general Galliéni en primer plano y pasando revista a las tropas

Así ocurre al día siguiente. Nuevos informes ratifican el cambio de dirección del Primer Ejército. Galliéni, sin consultar a Joffre, pide al 6º Ejército de Maunoury que se prepare para atacar el flanco derecho alemán. Joffre llega a la misma conclusión en su cuartel general.

¿Galliéni? ¿Joffre? ¿Quién vio la oportunidad? ¿Quién fue el salvador de Francia? Después de la guerra, se vivieron acalorados debates entre “joffristas” y “gallienistas”… Lo cierto es que fue Joffre quien creó y colocó en posición el “ejército de maniobra” al norte de Paris.

La formación del 6ª Ejército en tan poco tiempo fue una proeza logística. La organización ferroviaria de los franceses estuvo a la altura del reto. Día y noche el traqueteo incesante de las locomotoras sacudía el aire de la región de París. Desde Alsacia y Lorena se trasladaron más de siete divisiones (150.000 soldados) en 300 trenes hasta el norte de la capital. Todo en poco más de una semana. Joffre se encontraba en su elemento: el ferrocarril. Había sido director de Líneas de Comunicación en el Gabinete de Guerra. Y contaba, además, con otra ventaja. Con la Gran Retirada hacia su hinterland, los franceses habían acortado sus líneas de movimiento interno. Los alemanes, por el contrario, habían alargado sus líneas de suministro.

Al comienzo de la batalla, Joffre cuenta con 36 divisiones entre París y Verdún. Enfrente, los alemanes suman 30. Unos 150.000 soldados menos, tres cuerpos de ejército. La larga marcha ha adelgazado la “potente” ala derecha de Schlieffen. Ahora está lejos de la máxima concentración de fuerzas en el punto decisivo, que prescribía Clausewitz.

Por el camino se han quedado varios cuerpos de ejército, sitiando ciudades fortificadas como Amberes o Maubeuge. Otros dos cuerpos (50.000 soldados) han marchado hacia el este a reforzar las tropas en Prusia Oriental. Moltke ha entrado en pánico al ver el inesperado y rápido avance ruso.Y ha cometido otro error. En vez de sacarlos de la estancada ala izquierda, se los ha quitado a la crucial ala derecha. Si Schlieffen levantara la cabeza…

El Primer Ejército empezó con 217.384 soldados, pero ahora sólo cuenta con 174.000 tropas de combate. Han recorrido 600 kilómetros en 20 días. Son hombres cansados y hambrientos. El aprovisionamiento empieza a fallar. El punto de llegada de los trenes de suministro queda a 140 kilómetros del frente. El 60% de sus camiones sufre averías.

SOLDADOS ALEMANES CAMINO DEL FRENTE
Camina o revienta. Las marchas agotadoras de la infantería alemana

Después de semanas de fracasos y retirada, Joffre ha tomado su decisión: los franceses van a pasar a la ofensiva. Sólo necesita saber si puede contar con los británicos. Las relaciones del mariscal de campo sir John French y la British Expeditionary Force (BEF) con los franceses -en especial con el general Lanrezac- han estado cargadas de recelos y desconfianza mutua. Los británicos acusan a los franceses de dejarles tirados y los franceses a los británicos de retirarse sin avisar.

El 5 de septiembre Joffre se acerca al cuartel general británico en Melun a asegurarse su colaboración. A las 14:00 horas se reúne con French. En una actuación no exenta de melodramartismo, Joffre da un puñetazo en la mesa y apela al honor de Inglaterra: “Il y a va de l’honneur de L’Anglaterre, Monsieur le Maréchal”. La versión inglesa del encuentro sólo recoge que Joffre implora a French: “Monsieur le Maréchal, c’est la France qui vous supplie”.

Unos y otros coinciden en que French intenta balbucear una respuesta en francés. Al final desiste y se vuelve a su traductor: “Damn it, I can’t explain. Tell him that all that men can do our fellows will do”. “Haremos todo lo humanamente posible”. Un testigo del encuentro habla de lágrimas en sus ojos.

french y joffre
Joffre con sir John French

El generalísimo francés fija el comienzo de la batalla para el 6 de septiembre. El día anterior, el 6º Ejército del general Maunoury (67 años) debe avanzar hasta colocarse en posición para cruzar el rio Ourcq y golpear en la retaguardia del Primer Ejército Alemán.

Pero los alemanes están en alerta. En la mañana del 5 de septiembre, las patrullas del IV Cuerpo de Reserva del general Von Gronau (64 años) avistan un contingente numeroso de infantería francesa.

von gronau
El general Hans von Gronau

Pese a su inferioridad numérica –se ve superado 6 a 1, sólo la mitad de sus 25 batallones cuentan con las cuatro compañías (250 soldados)- Von Gronau decide atacar. En cuanto los franceses se ponen a tiro, tres baterías alemanas abren fuego. Son los primeros disparos de la batalla del Marne. 12:30 del 5 de septiembre de 1914. 40 kilómetros al noreste de París, cerca del canal del río Ourq en Meaux.

Entre los caídos ese día, el controvertido poeta y ensayista Charles Peguy quien, años antes, había prefigurado su destino en verso:

“Heureux ceux qui sont morts pour la terre charnelle,
Mais pourvu que ce fût dans une juste guerre. (…)
Heureux ceux qui sont morts dans les grandes batailles,
Couchés dessus le sol à la face de Dieu (…)”

(“Felices, los que mueren en grandes batallas… siempre que sea en una guerra justa… tumbados en el suelo cara a cara con Dios…”)

El audaz Gronau resiste y priva a Joffre del elemento sorpresa. Pero el plan francés no tiene marcha atrás. Al amanecer del 6 de septiembre, 980.000 soldados franceses, 100.000 británicos y 3.000 cañones atacan las líneas alemanas defendidas por 750.000 alemanes y 3.300 cañones entre París y Verdún:

“Soldados: en el momento de entablar batalla de la que depende la salvación del país”, dice la orden del día del 6 septiembre, hay que ”dejarse matar antes que retroceder un palmo de terreno –et se faire tuer sur place plûtot que reculer-. En las circunstancias actuales no se tolerará ninguna debilidad. Firmado: Joffre”.

Ordrejourmarne
Orden del día de Joffre. 6 de septiembre de 1914

Cuando en la medianoche del 5, Von Kluck recibe las noticias del enfrentamiento de Gronau decide mover ficha de inmediato. Ordena que el II Cuerpo dé media vuelta. Debe regresar desde el sur -más allá del Marne- hasta el Ourcq. El día siguiente reclama más refuerzos, mueve el IV Cuerpo de ejército. La maniobra es muy arriesgada porque abre espacios en la línea alemana. Pero si entra en los anales del ejército prusiano es por su velocidad. Ambos cuerpos (70.000 soldados) cruzan tres ríos y cubren 130 kilómetros en tan solo dos días. Antes de las matanzas, la guerra como una experiencia física extenuante.

infantería alemana al ataque
Infantería alemana avanzando, agosto 1914

La rapidez no alivia los apuros alemanes. Kluck, Bülow… cada general hace la guerra por su cuenta. El desplazamiento de estos dos cuerpos de ejército y, más adelante, de otros dos hacia el Ourcq, sin la más mínima coordinación amplía a 50 km la brecha entre el Primer y el Segundo Ejército Alemán. Por ahí empiezan a “colarse” los británicos de la BEF y el 5º Ejército de Franchet D’Esperay.

11-UNA BATALLA EN TRES ESCENARIOS

La batalla del Marne se desarrolla en un entramado fluvial, un laberinto de canales, pantanos y ríos, con tres escenarios distintos y distantes. Un teatro de operaciones con tres “pistas”: sobre el mapa, a la izquierda (noroeste), el río Ourcq; en el centro los ríos Morin (el Petit Morin y el Grand Morin) y a la derecha (sureste), la comarca pantanosa de Saint-Gond.

[Como resulta imposible aquí reproducir con detalle los mapas del avance y los movimientos durante la batalla, a los más interesados en los detalles les recomiendo acudir a la monografía de Osprey (The First Battle of the Marne 1914: The French ‘miracle’ Halts the Germans Campaign. Ian Summer (2010). Oxford: Osprey), visitar la colección de mapas de la Academia Militar de West Point o acudir a esta magnífica cartografía animada (sólo funciona con Firefox)  sobre la batalla y otros episodios anteriores y posteriores.]

fotomapa

Las tres “pistas” de la batalla del Marne. En amarillo, ofensivas francesas. En azul, movimientos de tropas del Primer Ejército alemán hacia el Ourcq. De izquierda a derecha en el sentido de las agujas del reloj, el río Ourq -primer escenario-, los pantanos de Saint-Gond -segundo escenario- y los ríos Morin -tercer escenario-

-LA BATALLA EN EL OURQ

Primer escenario: el Ourcq. Kluck no sólo resiste. También responde. Furor Teutonicus redivivo. El generaloberst invoca a Julio Cesar -“en las operaciones más grandes y arriesgadas, uno no debe pensar sino actuar”- y recuerda a Federico el Grande, -célebre por darle la vuelta a una situación adversa en el último minuto. Con la llegada de refuerzos, Kluck aprieta a los franceses.

Aquí se produce, entre el 7 y el 8 de septiembre, la imagen más publicitada de la batalla del Marne. Los “taxis que salvaron París”. El gobernador Galliéni requisa 500 taxis Renault para enviar dos regimientos de refuerzo al frente (4.000 soldados). “La idea, brillante, la ejecución desastrosa”, valora Herwig. 50 kilómetros de noche. Luces al mínimo. Apenas mapas ni señales. Unos se pierden, muchos pinchan. Atascos entre los que van y los que vuelven… Refuerzan la 7ª división en Nanteuil-le-Haudouin.

La mayoría de los historiadores no da hoy en día demasiada relevancia militar a la acción de los taxis. Lo que no quita para que se convierta en todo un golpe propagandístico: ilustra la “unión sagrada” francesa ante la guerra. Un siglo después, la foto de los taxis cargados de soldados pervive como la imagen emblemática de la Primera Batalla del Marne.

Por cierto, que al final los chóferes cobraron el 27% de la “carrera”; unos 35 francos de la época (116 euros actuales) por un recorrido de entre 120 y 200 kilómetros. Para hacerse una idea, el litro de leche costaba entonces 0,27 francos y un par de zapatos 16. Al Tesoro público francés la operación le salió por 70.000 francos.

taxis del marne
Print the legend. Los taxis que “salvaron” París

Los hombres del 6º Ejército están agotados. Abundan los relatos de soldados que caen dormidos en las pausas de la batalla. Las bajas son cuantiosas. Los mandos franceses esperan el ataque definitivo alemán para el día 10. Una ofensiva que previsiblemente les obligaría a retirarse. París estaría perdido. Las tropas de Maunoury son lo único que se interpone entre los prusianos y la capital… Pero el ataque final nunca se materializa. El día 10, -informan las patrullas- las posiciones alemanas se encuentran vacías y el enemigo, en retirada.

-LA BATALLA EN LOS PANTANOS DE SAINT-GOND

Segundo escenario. En los pantanos de Saint-Gond, el general Foch cultiva su leyenda. Joffre le ha colocado al frente del recién creado 9º Ejército. Su misión: fijar las posiciones alemanas del Segundo y Tercer Ejército para facilitar el avance del 5ª Ejército francés por la brecha abierta en el frente.

Los combates son brutales. El coronel Lamey de la 42 brigada informa a Foch: “No puede ocultarse el cansancio extremo, físico y mental, de mis hombres después de un día de fuego continuo sin poder responder. Los del 137º regimiento llevan 48 horas sin agua. Puedo aguantar esta noche porque no dudo que esta noche volverán a atacar… Pero un tercer día así será imposible sin graves repercusiones. Por ahora hemos evitado la desbandada de mis hombres. Pese a todo, puede contar con nosotros”.

Unas horas después, el coronel Lamey cae en combate.

franceses combatiendo en el marne
La infantería francesa en el fragor del combate

El 8 de septiembre Foch envía a Joffre su legendario comunicado: “Fuerte presión en mi derecha. Mi centro está cediendo. Imposible moverme. Situación excelente. Voy a atacar”. Otra leyenda del Marne, y pese a todo, citada siempre por los historiadores quizá porque refleja con fidelidadel carácter del famoso general y futuro comandante en jefe de los ejércitos franceses.
El ataque de la guardia alemana y el inminente colapso del 11º Cuerpo han colocado a Foch al borde de la derrota, pero como él mismo solía repetir: “Una batalla sólo se pierde cuando crees que está perdida”. Esta era la “fibra” que buscaba Joffre en sus mandos. En efecto, Foch planea una contraofensiva pero, de repente, los alemanes del Segundo Ejército se han desvanecido en retirada.

foch desafiante
Foch en1914

-LA BATALLA EN LOS RÍOS MORIN

Tercer escenario. El “área central” de la partida. Los ríos Morín (le Petit Morin y le Grand Morin). 6 de septiembre. El 5º Ejército francés y la BEF avanzan por la brecha abierta en las filas alemanas. Por la tarde los británicos entran en Coulommiers y encuentran las calles plagadas de botellas. “Según los vecinos, los alemanes se retiraron tan borrachos que apenas se tenían en pie”, cuenta el francés Blond, muy aficionado a resaltar en su crónica cómo los invasores arramplan con las bodegas de la Champaña francesa.

Dos días después, el 8 de septiembre la ofensiva franco-británica se pone como objetivo clave capturar Montmirail. El mismo lugar donde 100 años atrás Napoleón había derrotado a los prusianos de Blücher. Los fantasmas del pasado siempre presentes.

El golpe decisivo le toca al 18º Cuerpo de Ejército. En el cercano Marchais-en-Brie atacan el flanco derecho del Segundo Ejército de Bülow que ha quedado al descubierto por la marcha de los soldados reclamados por Kluck. Durante la tarde la infantería de la 35º División empuja a los alemanes de una posición a otra hasta que, ya de noche y bajo una tormenta, los franceses toman el pueblo. El enemigo aprovecha la oscuridad para retirarse.

La caída de Marchais-en-Brie hace insostenible la posición de Montmirail y si cae Montmirail todo el Segundo Ejército queda en situación vulnerable. Cuando la noticia de la caída de Marchais llega de noche al cuartel general de Bülow, el comandante del Segundo Ejército pierde los nervios. No hay alternativa. Hay que retirarse para evitar que la maniobra francesa les envuelva. Como si se tratara de un mecanismo de engranajes ensamblados, la retirada del Segundo Ejército desencadenará la retirada sucesiva del resto de ejércitos alemanes. La pequeña localidad de Marchais-en-Brie se convierte en “la zona cero” de la derrota alemana. El punto decisivo del ataque decisivo de la batalla decisiva de la guerra decisiva.

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Movimientos de franceses (en azul), alemanes (rojo) y británicos (morado) a lo largo de la batalla

Retirada en el Ourcq, retirada en Saint-Gond, retirada en los Morin; el efecto dominó recorre todo el frente alemán… ¿Qué ha pasado?

Ya es hora de que regrese a escena el teniente coronel Richard Hentsch.

(Continuará)

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comentarios
  1. Gerión dice:

    Enhorabuena, muy buen artículo. También en honor a la verdad, el ejército alemán, tanto en la Primera como en Segunda Guerra Mundial, las derrotas sufridas siempre han sido en proporción de 3:1 a 10:1.
    http://lastermitasdelcielo.wordpress.com/

    Me gusta

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